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    Salmo 35 — Clama al Señor ante la Injusticia

    El Salmo 35 es un salmo imprecatorio — un salmo donde el salmista clama a Dios para que actúe frente a la injusticia. David escribe desde una situación de acoso y traición, pidiendo a Dios que intervenga. Para el creyente moderno, estos salmos enseñan que llevar nuestro dolor y rabia a Dios en oración es más sano que suprimirlos.

    Texto del Salmo 35 (selección)

    El Salmo 35 tiene 28 versículos. Aquí los más significativos:

    "Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea contra los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. Saca la lanza, cierra el paso a mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación."

    — Salmo 35:1-3

    "Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?"

    — Salmo 35:10

    "Griten de júbilo y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo. Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día."

    — Salmo 35:27-28

    Los salmos imprecatorios: ¿cómo entenderlos?

    Los salmos imprecatorios (35, 69, 109, 137) incomodan al lector moderno porque piden el mal sobre los enemigos. La clave interpretativa es doble: primero, el salmista lleva su rabia a Dios en vez de actuar por cuenta propia — es un acto de entrega, no de venganza. Segundo, en el Nuevo Testamento Jesús cumple y supera estos salmos: en la Cruz ora por sus enemigos ('Padre, perdónalos'), mostrando que la respuesta última a la injusticia es el perdón, no la retribución.

    "Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen."

    — Lucas 23:34

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