David: el salmista principal
El rey David es el autor más prolífico del libro de los Salmos, con 73 salmos atribuidos a él según los títulos hebreos. David fue pastor, guerrero, rey y, sobre todo, un hombre conforme al corazón de Dios. Sus salmos reflejan toda la gama de emociones humanas: desde el gozo exuberante hasta la desesperación más profunda, desde la confesión de pecado hasta la alabanza triunfante. Su vida le dio material abundante para escribir sobre la fidelidad de Dios en toda circunstancia.
"Jehová es mi pastor; nada me faltará."
— Salmo 23:1
"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí."
— Salmo 51:10
"Estas son las últimas palabras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel."
— 2 Samuel 23:1
Asaf y los hijos de Coré
Asaf fue un levita designado por David como director de música en el tabernáculo. Se le atribuyen 12 salmos (50, 73-83). Sus composiciones a menudo abordan temas de justicia divina y la aparente prosperidad de los malvados. Los hijos de Coré, descendientes del Coré que se rebeló contra Moisés, se convirtieron en una familia de músicos del templo. Se les atribuyen 11 salmos (42, 44-49, 84-85, 87-88), muchos de los cuales expresan un profundo anhelo por la presencia de Dios.
"¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre."
— Salmo 73:25-26
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía."
— Salmo 42:1
"Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad."
— Salmo 84:10
Otros autores de los Salmos
Además de David, Asaf y los hijos de Coré, otros autores contribuyeron al libro de los Salmos. Salomón, hijo de David y el rey más sabio de Israel, escribió el Salmo 72 y el 127. Moisés, el gran libertador de Israel, es el autor del Salmo 90, considerado el salmo más antiguo de la colección. Hemán y Etán, sabios contemporáneos de Salomón, escribieron los Salmos 88 y 89 respectivamente. Además, hay 50 salmos anónimos cuya autoría se desconoce.
"Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios."
— Salmo 90:1-2
"Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia."
— Salmo 127:1
Estructura del libro de los Salmos
El libro de los Salmos está dividido en cinco secciones o "libros", posiblemente en paralelo con los cinco libros de Moisés (el Pentateuco). Libro I (Salmos 1-41): Mayormente de David, enfocados en la relación personal con Dios. Libro II (Salmos 42-72): Incluye salmos de Coré y David, con énfasis en el pueblo de Dios. Libro III (Salmos 73-89): Predominan los salmos de Asaf, tratando temas nacionales. Libro IV (Salmos 90-106): Incluye el salmo de Moisés, celebrando el reinado de Dios. Libro V (Salmos 107-150): Una colección diversa que culmina con los salmos de alabanza (Aleluya).
Salmos más conocidos y su autor
Algunos de los salmos más amados y citados incluyen: El Salmo 23 (David) - El Señor es mi pastor. El Salmo 91 (anónimo) - El que habita al abrigo del Altísimo. El Salmo 100 (anónimo) - Salmo de gratitud y alabanza. El Salmo 119 (anónimo) - El salmo más largo, dedicado a la Palabra de Dios. El Salmo 139 (David) - Dios conoce todo sobre nosotros. Cada uno de estos salmos ha ministrado a millones de creyentes a través de los siglos.
"Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo."
— Salmo 100:1-2
"Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien."
— Salmo 139:14