"El principio de la sabiduría es el temor de Jehová."
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.

Principios bíblicos para vivir con discernimiento y tomar decisiones sabias.

La sabiduría bíblica no es simplemente conocimiento intelectual; es la habilidad de vivir bien según los principios de Dios. El libro de Proverbios declara que "el principio de la sabiduría es el temor de Jehová" (Proverbios 9:10). La verdadera sabiduría comienza con una relación correcta con nuestro Creador.
Vivimos en una era de información sin precedentes. Tenemos acceso a más datos que cualquier generación anterior. Sin embargo, esto no nos ha hecho más sabios. La información nos dice qué; la sabiduría nos dice qué hacer con lo que sabemos.
Las Escrituras presentan la sabiduría como algo que debemos buscar activamente. "Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Santiago 1:5). Dios quiere darnos sabiduría; solo necesitamos pedirla.
Estos versículos sobre la sabiduría pueden orientar tus decisiones, tus relaciones, tus prioridades. Meditar en ellos regularmente puede transformarte gradualmente en una persona de discernimiento que navega la vida con propósito y claridad.
"El principio de la sabiduría es el temor de Jehová."
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.
"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente."
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente.
"Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia."
Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
"Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no olvides ni te apartes de las razones de mi boca."
Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no olvides ni te apartes de las razones de mi boca.
"La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría! Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento."
La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría! Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento.
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría."
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
"El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio."
El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.
"Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata."
Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata.
"Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna."
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna.
"El que adquiere cordura ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien."
El que adquiere cordura ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien.
El Antiguo Testamento tiene toda una sección llamada "Literatura Sapiencial": Job, Proverbios, Eclesiastés. Estos libros exploran preguntas profundas sobre el sufrimiento, el propósito de la vida, y cómo tomar buenas decisiones. La sabiduría era tan valorada en Israel que Salomón, cuando Dios le ofreció cualquier cosa, pidió sabiduría.
Proverbios personifica la sabiduría como una mujer que clama en las calles, invitando a todos a escucharla (Proverbios 8). Esta sabiduría estaba con Dios desde la creación; es eterna, no una invención humana. Rechazar la sabiduría es rechazar el orden mismo que Dios estableció.
En el Nuevo Testamento, Cristo es descrito como "sabiduría de Dios" (1 Corintios 1:24). En Él "están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Colosenses 2:3). Conocer a Cristo es tener acceso a la fuente de toda sabiduría verdadera.
La sabiduría se busca y se aplica. No llega pasivamente; requiere diligencia. Aquí hay formas prácticas de crecer en sabiduría:
Primero, estudia Proverbios regularmente. Un capítulo de Proverbios al día (hay 31, uno para cada día del mes) puede transformar tu pensamiento gradualmente. Anota los proverbios que te desafían y reflexiona en cómo aplicarlos.
Busca consejeros sabios. Proverbios 11:14 dice que "en la multitud de consejeros está la seguridad". No tomes decisiones importantes solo. Busca personas mayores en la fe que hayan demostrado sabiduría en sus propias vidas.
Antes de decidir, pausa y ora. Pide a Dios sabiduría específica para la situación que enfrentas. Él promete darla abundantemente. Evalúa tus decisiones pasadas. ¿Qué funcionó? ¿Qué no? Aprender de la experiencia es parte del crecimiento en sabiduría.
La sabiduría bíblica siempre viene acompañada de humildad. Santiago describe la sabiduría de lo alto como "primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos" (Santiago 3:17). Esto contrasta con la sabiduría terrenal que es "terrenal, animal, diabólica" (Santiago 3:15).
Una marca de la verdadera sabiduría es reconocer cuánto no sabemos. "El que piensa que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo" (1 Corintios 8:2). Los más sabios son frecuentemente los más humildes porque ven más claramente la vastedad de lo que no comprenden.
Finalmente, la sabiduría máxima es temer a Dios. Este temor no es terror servil, sino reverencia profunda, reconocimiento de quién es Él y quiénes somos nosotros. Desde esta postura de humildad ante Dios, la verdadera sabiduría puede fluir hacia cada área de nuestra vida.
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