Texto completo del Salmo 27
Salmo de David en Reina Valera 1960:
"Jehová es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién me he de atemorizar?"
— Salmo 27:1
"Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo."
— Salmo 27:4
"Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá."
— Salmo 27:10
"Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová."
— Salmo 27:14
La única cosa necesaria
El versículo 4 es uno de los más citados de toda la Biblia: 'Una cosa he demandado'. En un mundo de muchas demandas y deseos, David destila todo a un solo anhelo: la presencia de Dios. 'Contemplar la hermosura de Jehová' — en hebreo nóam Yahveh, la delicia o gracia de Dios — es el lenguaje del misticismo bíblico. David no pide éxito, salud o victoria. Pide ver a Dios. Esta 'una sola cosa' resuena con las palabras de Jesús a Marta: 'una cosa es necesaria' (Lucas 10:42).
"Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada."
— Lucas 10:42
El Salmo 27 para tiempos de abandono
El versículo 10 golpea con una honestidad brutal: 'Aunque mi padre y mi madre me dejaran'. David contempla el abandono más fundamental — el de los padres — y afirma que incluso en ese caso, Dios recoge. El hebreo ye'asféni viene de la raíz 'recoger', como se recogen los frutos caídos del árbol. Dios no solo no abandona: recoge activamente a los abandonados. El salmo cierra (v.14) con una exhortación que el salmista se da a sí mismo: 'Aguarda a Jehová'. La espera no es pasividad sino fe activa.