Salmo 23 en tres versiones
Versículo 1 — RVR1960: 'Jehová es mi pastor; nada me faltará.' NVI: 'El Señor es mi pastor, nada me falta.' Biblia de Jerusalén: 'El Señor es mi pastor: nada me falta.' La diferencia está en el orden: RVR1960 coloca 'nada me faltará' como conclusión del futuro; NVI y BJ usan el presente 'nada me falta'. El hebreo lo'echsar admite ambas lecturas — la provisión es presente y futura simultáneamente.
"Jehová es mi pastor; nada me faltará."
— Salmo 23:1 (RVR1960)
"El Señor es mi pastor, nada me falta."
— Salmo 23:1 (NVI)
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
— Salmo 23:4 (RVR1960)
El hebreo detrás del Salmo 23
El salmo abre con Jehová Roí — 'el Señor es mi pastor'. Roí viene de la raíz ra'á, que significa no solo apacentar sino también ver, cuidar, conocer íntimamente. El pastor hebreo no solo alimentaba a las ovejas — las conocía por nombre, distinguía sus personalidades, sabía cuáles eran débiles y cuáles fuertes. El versículo 4 contiene tzalmávet — sombra de muerte — una sola palabra compuesta en hebreo que expresa oscuridad de muerte, terror absoluto. David no promete evitar ese valle; promete que Dios está en él.
"Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días."
— Salmo 23:6
¿Cuándo rezar el Salmo 23?
La tradición cristiana y judía ha usado el Salmo 23 en momentos de paso: en el nacimiento, en la enfermedad grave, en la agonía, en el funeral. Es el salmo de los umbrales. Su promesa final — 'en la casa de Jehová moraré por largos días' — apunta más allá de esta vida. Para el creyente cristiano, ese 'morar' se cumple en la comunión eterna con Dios que inaugura la resurrección.
"En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a prepararos lugar."
— Juan 14:2