Cómo rezar el Vía Crucis
Cada estación se abre con la aclamación: «Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo», seguida de una lectura bíblica, una meditación breve y una oración personal. Se puede rezar individualmente o en comunidad, en una iglesia con imágenes o en el propio hogar.
"Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados, trenzando una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza."
— Juan 19:1-2
Estaciones I a VII: El camino al Calvario
I. Jesús es condenado a muerte: Pilato entregó a Jesús a los que pedían su crucifixión (Jn 19:16). La injusticia más grande de la historia: el inocente condenado para que los culpables fueran libres. «Él fue traspasado por nuestras rebeliones, aplastado por nuestras iniquidades» (Is 53:5). II. Jesús carga con la Cruz: la Cruz no fue accidente sino acto de amor libre: «Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente» (Jn 10:18). III. Jesús cae por primera vez: el Siervo Sufriente asume nuestra debilidad. IV. Jesús encuentra a su Madre: la profecía de Simeón se cumple: «Una espada te atravesará el alma» (Lc 2:35). María no huye del sufrimiento de su Hijo; permanece junto a Él. V. El Cireneo ayuda a Jesús: Simón de Cirene fue compelido a cargar la Cruz (Mc 15:21). «El que quiera venir detrás de mí, que tome su cruz y me siga» (Mc 8:34). VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús: el rostro desfigurado de Cristo es el del Siervo de Isaías: «No había en él parecer ni hermosura» (Is 53:2). VII. Jesús cae por segunda vez.
"Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, experimentado en el sufrimiento."
— Isaías 53:3
Estaciones VIII a XIV: La Cruz y la sepultura
VIII. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén: incluso camino al Calvario, Jesús piensa en los demás: «No lloréis por mí; llorad por vosotras y por vuestros hijos» (Lc 23:28). IX. Jesús cae por tercera vez: la triple caída es signo de total agotamiento humano. «Mi fuerza se ha secado como un tiesto» (Sal 22:15). X. Jesús es despojado de sus vestiduras: «Se repartieron mis vestidos entre ellos y sobre mi ropa echaron suertes» (Sal 22:18). XI. Jesús es clavado en la Cruz: «Horadaron mis manos y mis pies» (Sal 22:16). XII. Jesús muere en la Cruz: la palabra griega tetelestai — «consumado está» — era el término comercial para saldar una deuda. La deuda del pecado quedó saldada. XIII. Jesús es bajado de la Cruz: José de Arimatea, «discípulo secreto» de Jesús (Jn 19:38), pide el cuerpo. XIV. Jesús es sepultado: la tumba nueva se convierte en el vientre de la nueva creación. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12:24).
"Consumado está. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu."
— Juan 19:30
El Vía Crucis bíblico: una forma más profunda
San Juan Pablo II impulsó una forma alternativa del Vía Crucis con estaciones tomadas directamente de los Evangelios, conocido como el Vía Crucis bíblico. Este recorrido incluye la Agonía en el Huerto, la traición de Judas, la negación de Pedro y la Resurrección como estación final — porque la Cruz no tiene sentido sin la mañana de Pascua.