"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad."
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

Aprende a esperar con confianza en el tiempo perfecto de Dios.

La paciencia es una virtud que nuestra cultura instantánea desprecia. Queremos resultados ahora, respuestas hoy, soluciones inmediatas. Pero la vida espiritual opera en un ritmo diferente. Dios frecuentemente trabaja a través del tiempo, madurando nuestra fe y formando nuestro carácter a través de la espera.
Las Escrituras hablan extensamente sobre la paciencia. Es listada como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22). Se nos exhorta a "correr con paciencia la carrera que tenemos por delante" (Hebreos 12:1). Santiago nos dice que la prueba de nuestra fe produce paciencia, y que debemos dejar que la paciencia complete su obra (Santiago 1:3-4).
La paciencia bíblica no es pasividad resignada. Es perseverancia activa que confía en que Dios está obrando incluso cuando no vemos resultados. Es mantener la fe cuando la respuesta tarda. Es esperar en Dios cuando humanamente quisiéramos tomar el control.
Estos versículos sobre la paciencia pueden transformar tu perspectiva sobre los tiempos de espera. En lugar de verlos como obstáculos, puedes comenzar a verlos como oportunidades para que Dios obre en ti mientras obra para ti.
"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad."
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
"Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor."
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor.
"Guarda silencio ante Jehová, y espera en él."
Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
"El amor es sufrido, es benigno... todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."
El amor es sufrido, es benigno... todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
"Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová."
Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia..."
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia...
"Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia."
Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
"El Señor no retarda su promesa... sino que es paciente para con nosotros."
El Señor no retarda su promesa... sino que es paciente para con nosotros.
"Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas."
Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.
"Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará."
Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará.
El primer lugar donde vemos paciencia en las Escrituras es en el carácter de Dios mismo. "Tardo para la ira" es una de Sus características reveladas (Éxodo 34:6). Pedro nos recuerda que "para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3:8). La paciencia de Dios hacia la humanidad pecadora es el modelo para nuestra paciencia con otros.
Los grandes héroes de la fe fueron personas de paciencia extraordinaria. Abraham esperó décadas por el hijo prometido. José esperó años en prisión antes de ver el cumplimiento de sus sueños. David fue ungido rey mucho antes de sentarse en el trono.
En el Nuevo Testamento, Santiago señala a los profetas como ejemplos de paciencia en el sufrimiento (Santiago 5:10). También menciona a Job, cuyo final "habéis visto" (Santiago 5:11). La paciencia siempre conduce a un final que vindica la fe.
La paciencia se desarrolla en las pequeñas frustraciones cotidianas. Cada semáforo rojo, cada fila lenta, cada respuesta que tarda es una oportunidad para practicar. Aquí hay formas de cultivar esta virtud:
Primero, cambia tu perspectiva sobre los tiempos de espera. En lugar de verlos como tiempo perdido, véelos como tiempo de formación. Pregúntate: ¿Qué podría estar Dios enseñándome en esta espera? Segundo, practica la gratitud en el presente. La impaciencia frecuentemente viene de enfocarnos en lo que no tenemos; la gratitud nos ancla en lo que sí tenemos.
Recuerda situaciones pasadas donde la espera valió la pena. Esto construye confianza para esperas actuales. Rodéate de personas pacientes; las actitudes son contagiosas. Y sobre todo, medita en la paciencia de Dios contigo. Él no te descartó en tu inmadurez; está trabajando pacientemente en tu formación.
La paciencia bíblica no es simplemente esperar; es cómo esperamos. Isaías 40:31 describe a los que "esperan a Jehová" renovando sus fuerzas. La palabra hebrea para "esperar" aquí implica expectativa activa, como un sirviente que espera instrucciones de su señor, atento y listo.
Cuando practicamos la paciencia, estamos declarando con nuestras acciones que Dios es confiable, que Sus tiempos son perfectos, que no necesitamos manipular las circunstancias para producir resultados. Es un acto de fe que honra a Dios.
La paciencia también protege de decisiones precipitadas que luego lamentamos. Cuántos matrimonios fallidos, negocios arruinados, amistades rotas podrían haberse evitado con un poco más de paciencia. Aprender a esperar no es debilidad; es sabiduría que nos guarda de dolor innecesario.
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