Versículos sobre el amor de Dios

Como hijos de un Padre Celestial que nos ama su amor nos puede hacer cambiar la vida desde toda dimensión. Conocer la grandeza del amor que Dios siente por nosotros nos puede tocar el corazón y hacer evolucionar nuestra vida.

Dios nos ama primero a nosotros que nosotros a Él.

El amor de Dios es tan difícil de medir que podríamos hacer muchas interpretaciones del punto y aún quedar con mucha tela para cortar. La expresión más grande del amor de Dios por nosotros fue habernos dado a su hijo unigénito para que diera voluntariamente su vida por nosotros. Dios pensó en nosotros cuando envió a su hijo Jesucristo porque nos conoce y nos ama desde el principio. En Juan 4:10 se ilustra este punto cuando se nos dice que el amor no consiste en que nosotros le hayamos amado a Dios sino por el contrario, Dios nos amó más al enviar a su hijo Jesucristo para que fuera ofrecido como sacrificio para perdonar nuestros pecados.

Nuestro mejor amigo es Dios

Una de las escrituras más especiales que demuestra el gran amor que Jesucristo tiene por nosotros se encuentra registrada en Juan 15:13 cuando se lee que nadie tiene mayor amor que el que uno ponga su vida por sus amigos. Al Él llamarnos sus amigos nos pone en una posición de su entera confianza, en la lista de sus personas favoritas. Jesucristo siempre querrá ser nuestro amigo más cercano, nos ama tanto que hasta su vida entregó voluntariamente por nosotros.

El más incondicional de los amores: el de Dios

Aun cuando no lo veamos, ni recordemos como es, Dios nos ama con un amor infinito aun conociendo todas nuestras fallas. Su gran amor es ilimitado, siempre estará presto a ayudarnos cuando lo necesitemos, nos perdonará y reconfortará. Será siempre el amigo fiel que nunca faltará.

En Romanos 5:8 se nos manifiesta que Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros. Esta es la prueba más fehaciente del amor incondicional de Dios.

El amor de Dios es más infinito que cualquier otro amor

El amor de Dios es tan infinito que aun el amor de la madre más cariñosa e incondicional del mundo se le queda corto. Aun cuando haya personas en la tierra que no hayan podido conocer el amor de unos padres terrenales, tendrán la oportunidad de tener el amor de Dios. En Isaías 49:15 se nos enseña que aun cuando se olvidara la mujer de su niño de pecho y dejara de compadecerse del hijo de su vientre, el Señor nunca se olvidará de nosotros sus hijos.

Todos somos hijos de un Padre Celestial amoroso

Somos hijos de un Padre Celestial que nos ama, que se interesa por nosotros y nos ayuda a soportar las pruebas de la vida. Somos parte de la familia de Dios con todos los privilegios heredados de un hijo amado. Tal como dice 1era de Juan 3:1 en donde se expresa el gran amor que nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios, por eso el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Una protección divina

Dios nos protege en momentos  de dificultad y nos ampara bajo su santa protección. Tal cual un padre protege a sus hijos, así nuestro Padre Celestial nos cuida pero con una eficiencia infinita porque está a nuestra derecha y a nuestra izquierda en todo momento. Tal como lo dice Salmos 36:7 ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu amorosa bondad! Por eso los hijos de los hombres se refugian bajo la sombra de tus alas.

Jesucristo entregó todo por amor

El amor del Salvador es uno de los más grandes privilegios que la humanidad entera es capaz de poseer. Jesús, siendo el hijo del Eterno Rey entregó su vida por amor, su sacrificio en la cruz valió por cada unos de sus hermanos, la sangre más valiosa derramada alguna vez. No podemos menos que agradecer su infinito amor y bondad y emular su ejemplo perfecto. Tal como se manifiesta en 2da de Corintios 8:9, en donde se explica que ya conociendo la gracia del Señor Jesucristo que por amor a nosotros se hizo pobre, siendo rico, para que nosotros en nuestra pobreza fuéramos enriquecidos.

Dios no nos miente

Dios es un ser correcto y lleno de justicia, es un ser de valores y cumple lo que promete. Al cumplir sus promesas nuestro Padre Celestial está demostrando el amor por sus hijos. Tal como dice Números 23:10, Dios nos es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él lo ha dicho, ¿y no lo hará? Ha hablado ¿y no lo cumplirá? En palabras sencillas, Dios no nos defraudará ni engañará jamás.

Dios entregó a su hijo como prueba de amor

Dios a través de su hijo amado Jesucristo nos promete darnos la vida eterna, el máximo de todas sus bendiciones. Aceptando a Jesús como nuestro Salvador y Redentor y cumpliendo los mandamientos de Dios podremos ser salvos a través de Jesús. Tal como se refiere 1era de Juan 5:11 en donde se dice que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. Cuando abrimos el corazón y nos arrepentimos y le reconocemos como nuestro Señor y Salvador sentiremos su amor, recibiremos su perdón y empezamos a ser verdaderos cristianos, verdaderos hijos de Dios.

Dios nos ama a través del perdón de nuestros pecados

Su infinito amor le permite perdonar nuestros pecados si nos arrepentimos de corazón, si confesamos nuestras culpas y tenemos la resolución de nunca más volver a caer. Él demostrará su amor a sus hijos al darle nuevas oportunidades de cambio en su vida, estará complacido de saber que sus hijos aunque imperfectos se esfuerzan por seguirle. En 1era de Juan 1:9 se nos exhorta a abandonar nuestras faltas, al decirnos que si confesamos nuestros pecados el Señor será fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Dios nos regala un renacer cuando nos acercamos a Él con verdadera intención, con un corazón arrepentido y le pedimos perdón por nuestras culpas. Si sinceramente nos arrepentimos, Él promete perdonarnos nuestros errores y ayudarnos a tener un cambio potente en el corazón. Con Él todo es posible, pero sin Él no hay una garantía de paz segura.