Versículos con bendiciones recibidas por fe

La Biblia es la palabra del Señor, a través de ella conocemos la voluntad de Dios para su pueblo y para todos los hombres. Las Santas Escrituras están inspiradas por el Espíritu Santo y en ellas se conoce y se aprende, a través de sus versículos, las enseñanzas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios le concede al hombre los diversos dones para que a través de ellos reciba la gracia y la comprensión de su obra para el bien propio y de los demás; entre los tantos dones que Dios nos puede dar por su gracia esta la Fe. Es a través del don de la Fe que confiamos y creemos en nuestro Creador y en su poder y amor hacia nosotros.

Cuando recibimos los dones de nuestro Padre Creador somos bendecidos por su bondad y por el deseo del Padre para que aprendamos a utilizarlos para nuestro bien y el de nuestros hermanos. Las bendiciones son más que dinero, posición, salud y felicidad, son espirituales y  ellas representan la compañía de Dios a lo largo de nuestra vida para protegernos y ayudarnos a superar obstáculos y dificultades.

En la Biblia hay versículos que nos enseñan y nos muestran las bendiciones que Dios nos brinda a través de la fe y el amor. Cada versículo leído con humildad y amor nos enseñan las gracias y bendiciones de nuestro Padre

Versículo 1

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6.

En este versículo se nos enseña que debemos tener fe para acercamos a Dios y poder conocer su inmenso amor. La fe es una elección de todo hombre y es necesaria poseerla para vivir como un verdadero cristiano. Nuestro Señor siempre está esperando que lleguemos a Él por la gracia de la fe.

Versículo 2

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”( Juan 3:16).

Dios nos ama como un Padre ama a sus hijos y nos enseñó a través de su hijo Jesucristo el camino para llegar a él a través del amor eterno y de la fe.  Limpio con la sangre de Cristo  nuestros pecados y nos pide que sigamos sus enseñanzas para vivir la vida eterna con El y en El.

Versículo 3

En Cristo, los cristianos somos bendecidos por Dios Padre “con toda clase de bendiciones espirituales” (Ef 1:3). Y “pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia” (Juan. 1,16).

Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

Versículo 4

Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. (Gálatas 3 26-27)

A través del bautismo nos hacemos hijos de Dios, cristianos. Con  fe en nuestro Señor nos acercamos a el y nos hacemos merecedores de su amor y grandeza. Seguir sus pasos, confiar en su inmenso amor y creer en su infinita misericordia nos acerca al Padre y nos hace dignos de su protección. Somos sus hijos y él nos cuida y protege como un padre amoroso.

Versículo 5

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.” (Salmo 1,1-3).

Dios bendice a quien sigue sus mandamientos y se esfuerza todos los días por cumplir y agradar al Padre haciendo su voluntad. Tener fe incondicional en nuestro Padre Celestial  y cumplir con amor y devoción sus mandamientos permite que el Señor riegue de bendiciones nuestra vida y nuestras obras. A pesar de las dificultades en Dios nos fortalecemos y en él nos apoyamos para superar cualquier obstáculo  y también nuestros hermanos conseguirán fortaleza en nosotros para ayudarlos en todo momento.

Versículo 6

Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. (Mateo 21:21-22)

Jesús con su palabra nos enseña y nos indica el camino a seguir. Él nos dice que si realmente tenemos fe somos capaces de hacer todo lo que necesitemos y nos propongamos. Con fe y oración conseguiremos milagros en nuestra vida y en nuestro andar. A través del don de la fe seguiremos a Jesús y llegaremos al Padre y seremos salvos por amor.

Versículo 7

 Â¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. (Santiago 5:14-15)

Siendo la salud una bendición y uno de los dones más importantes, cuando por cualquier razón la perdemos el orar y pedir con fe  nos traerá salud espiritual y física. Al orar y pedir con devoción y humildad podemos confíar que el Señor nos escuchara y su obra se hará realidad en nosotros. Orar con fe nos devuelve la salud pero debemos acercarnos al Padre con el corazón limpio y libre de todo sentimiento malo; debemos estar libres de pecado y haber perdonado a nuestro hermano para conseguir nuestra sanación corporal y espiritual.

Versículo 8

Jesús nos dijo: “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura” (Mateo 6,33).

El mismo Jesucristo nos enseña con su ejemplo y con su palabra lo que realmente es importante: estar con Dios y buscar con fe sincera y profunda su reino y su gloria y todos los demás dones espirituales y materiales serán dados como bendiciones. Con nuestro comportamiento favorecemos o alejamos las bendiciones del Señor, así cuando nuestro comportamiento y nuestra actitud es de trabajo, honestidad y ayuda al prójimo las bendiciones pueden llegar como premios que favorecen el desarrollo de las bendiciones espirituales. El amor de Dios es la mayor aspiración que como cristianos y humanos tenemos, al estar en armonía con El, las bendiciones nos llegaran en miles.

Versículo 9

“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor” (Efesios 3:17)

Con la fe y con el amor a Cristo sus hijos podemos no solo vivir en la gracia del Señor sino ser bendecidos con el conocimiento y la plenitud en Dios. Cuando abrimos nuestro corazón y mente para encontrar a Jesús y permitimos que El habite en nosotros y guie nuestra vida, conseguiremos una visión más amplia y profunda de la existencia; seremos plenos y cada momento vivido tendrá un significado de entendimiento y enseñanza para ser felices y llenos en el amor a Dios.

Cuando permitimos que Jesucristo viva en nuestros corazones observamos la vida de forma distinta y la alegría, la paz y el optimismo serán nuestro camino.

Versículo 10

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1 Juan 5:4)

La fe en Dios hace de cada uno de nosotros seres de luz y esperanza; el pecado y la tristeza no pueden dañarnos si realmente creemos en el Padre. Las tentaciones las podemos vencer cuando nuestra fe fortalece nuestras debilidades y el Espíritu Santo nos permite triunfar ante la adversidad y la tentación del pecado. Siempre nuestro mayor deseo como cristianos e hijos de Dios es agradarlo y glorificarlo y esto lo podemos lograr con la fe de su eterno amor y la promesa de la vida eterna.