Según la Biblia ¿Cuantas veces debo perdonar?

El perdón es un verbo que resulta de la acción de perdonar. El perdón es un valor humano con el cual  se busca olvidar, disculpar o saldar ofensas, deudas, condenas. Desde el punto de vista religioso es más que un valor, es la manera de llegar a Dios, de vivir libre del pecado, de ayudar a nuestros hermanos, de limpiar nuestro corazón y mente de rencores, venganzas, miedos, odios. Con el perdón podemos alcanzar la paz espiritual con nosotros mismos y con nuestro Padre Celestial para buscar el camino de la redención y del amor infinito en nuestro Señor.

La Biblia nos habla del perdón, nos ensena oraciones y plegarias para dirigirnos a Dios y pedir que nos perdone nuestras faltas; también nos ensena que el perdón conlleva arrepentimiento y sacrificio pues nos es fácil perdonar y olvidar, pero como creyentes debemos pedir a Dios que nos de la capacidad de perdonar y amar a nuestro prójimo.

Uno de los versículos más hermosos  en el evangelio sobre el perdón es cuando el propio Jesús nos señala que debemos perdonar siempre y tantas veces como sea necesario

“En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Mateo 18, 21-19,1

Jesucristo nos habla del amor incondicional y del perdón incondicional hacia los demás. También es el propio Jesús quien al enseñarnos a orar nos revela la importancia del perdón:

“…perdona nuestros pecados, como nosotros perdonamos a quien nos ofende..” (Lucas 11:4).

Nuestro Señor Jesucristo nos muestra que el perdón es incondicional y que siempre hay que perdonar sin contar las veces que lo hagamos, pues el perdón es amor.

El perdonar es uno de los sentimientos y acciones más importantes de todo cristiano, pero no es fácil por eso el primer paso para perdonar a quien nos ha ofendido es recordar que Dios nos perdona siempre y que Jesús se sacrificó por todos nosotros para perdonar nuestros pecados.

El verdadero perdón es aquel que no deja resentimiento, dolor ni tristeza; es cuando soltamos  los sentimientos negativos y nos olvidamos de lo que nos causó daño o sufrimiento, porque el perdón sincero se fundamenta en el amor, y el amor verdadero olvida toda ofensa.

Cuando perdonamos nos beneficiamos física y espiritualmente. Dejamos de sentirnos enojados, irritables y conseguimos la calma, mejora nuestra salud y somos más optimistas, amigables y felices.

Cometer errores es humano pues no somos perfectos, por eso debemos ser comprensivos con las faltas de otros y con las nuestras, es importante que aprendamos de nuestros errores para no volver a cometerlos y así seremos más justos con nuestros hermanos.

Desde el punto de vista físico el perdonar trae efectos positivos en quienes aprenden a soltar la ira, el resentimiento, la incomprensión, pues perdonar es bueno para el corazón, alivia el estrés, elimina el rencor y fortalece la espiritualidad, pero lo más importante nos acerca a Dios y nos hace mejores seres humano capaces de amar al prójimo como así mismo.

Es importante entender que perdonar es un don de Dios y no significa que uno apruebe o acepte la ofensa, comportarse como si no hubiese ocurrido una falta, permitir que los demás se aprovechen de uno o no aceptar que uno cometió una falta y daño a alguien.

Conclusión

Jesús nos enseñó que debemos perdonar siempre, que el amor nacido de la gracia del Espíritu Santo nos permite perdonar y olvidar todo aquello que nos pueda ofender o dañar. Que el perdón es el camino hacia Dios y que  el amor de nuestro Padre es infinito. A través del perdón podemos ser confiados y pacientes, nuestro corazón y nuestro cuerpo sentirán paz, alegría y misericordia por nosotros y por todos nuestros hermanos.

Al perdonar  nos libramos de nuestra esclavitud, nos desprendemos del dolor y del resentimiento y descubrimos el verdadero amor para seguir a nuestro señor Jesucristo.