Salmo del Día de Hoy

La palabra Salmo proviene del término hebreo hizmór que significa cantar o interpretar un instrumento musical, con el transcurrir del tiempo se convirtió en un canto de veneración a Dios. Por lo cual, un salmo se define como una interpretación cantada y poética de alabar a Dios de diferentes maneras, donde se demuestra devoción, gratitud, expresando la necesidad de cumplir la ley divina, con un sentido histórico.

Los salmos pueden ser vistos desde dos puntos de vista: es un acto público de adoración relacionado con la liturgia donde participa un grupo de creyentes y puede ser visto como un acto individual, donde cada persona se comunica con Dios de manera íntima.

¿Cómo puedo utilizar el Salmo?

El salmo actúa como una oración cantada que cumple una función comunicativa, para los creyentes no es fácil establecer una relación íntima con Dios de una manera directa y sencilla, por lo que el salmo se presenta como un medio apto para que el ser humano pueda conectar con nuestro Padre Celestial. Tiene una función recordatoria, es decir, el amor a Dios es la guía fundamental de su existencia, al recitar un salmo sientes un cambio en tu alma y en tu espíritu encuentras un apoyo alentador y conciliador. El salmo tiene un mensaje de optimismo y de esperanza, pues está dirigido a Dios, que cuida y vigila de los cristianos en todo momento.

Los Salmos son la oración de un pueblo que reaccionaba a las realidades de la vida, esa heredad de experiencias de vida de todo un pueblo nos conmueve a identificamos con el contenido de este hermoso libro, el cual goza de una amplia diversidad de temas humanos, alaban a Dios por la satisfacción, por la felicidad. También encontramos los que hablan de la enfermedad, de las crisis, de las guerras, de los dolores, de las tribulaciones. Además, son importantes por el gran significado que Jesús le dio en la cruz del Calvario.

Poseen una belleza poética como su aplicación teológica. En un momento de tristeza, dolor,  comienzas a leer el salmo que declara: «El Señor es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré?», o  en una situación de angustia te encuentras con el Salmo 23  Â«aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno», o consigues el salmo que sirvió de himno para la Reforma protestante: «Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en la tribulación; por tanto no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del amado».

Todas estas palabras en momentos donde lo necesitan te reconfortan y te fortalecen para no desvanecer ni desmallar y así seguir adelante, y si tropezamos de nuevo levantarnos y seguir, sin permitir que nada nos debilite nuestra fe. En los salmos se observa la esperanza que clama y se eleva a los cielos para implorar el auxilio del Padre Celestial Todopoderoso, por peores que sean los escenarios que rodean al alma.

Los salmos cumplen con los cinco requisitos más importantes expuestos por santo Tomás para una perfecta oración, quien afirma que el ser humano debe ser confiado, humilde, devoto, recto y ordenado.

Salmos para recitar durante el día

A continuación te ofrecemos algunos salmos para que puedas elegir uno para cada día, repetirlo y sentir el poder de la biblia.

El profeta David canta en el Salmo 31, 10-11 15, la humildad que estimula la confianza, línea de la esperanza que rasga dentro de sí, que mueve nuestras almas a seguir adelante y así, la confianza provee la devoción y la fe en nuestro Señor

“Piedad de mí, Señor, pues estoy angustiado; languidecen de tristeza mi vista, mi cuerpo y mi alma. Pues, mi vida se consume entre aflicciones y mis años entre gemidos, decayó por la miseria mi fuerza, mis huesos se consumen (…) pero, yo en Ti espero, Señor, repito eres Tú mi Dios”

El salmo 119, 32, canta la virtud de la devoción, enciende el fuego del amor divino, ese amor hacia ti señor para que de esta manera el alma no dude en pedir lo que le sea conveniente, en la verdad, el deseo de santidad y de unión íntima con él señor

 â€œCorreré por el camino de vuestros mandamientos, cuando dilatareis mi corazón”

El salmo 41, relata la necesidad que tiene el ciervo de acudir a la fuente de agua, como símbolo del deseo de que Dios acuda a mi alma

“Así como el ciervo suspira por las aguas que corren, suspira mi alma por Vos, oh Dios mío”

Todos los días debes declamar un Salmo bíblico para inspirar tu día con la presencia de Dios, ellos son el apoyo de cada día para nunca perder nuestro destino, darle gracias en todo momento y perfeccionar todos los proyectos del día.

El profeta David enfrentó dificultades muy grandes, difíciles de superar, sin embargo, él sabía que Dios es mucho más grande que cualquier problema. El deposito la confianza en Dios, fruto de las experiencias de su vida, él había experimentado el poder salvador de Dios, su ayuda y cuidado en momentos de gran dificultad, por su confianza absoluta sabía que Dios lo ayudaría en medio de cualquier situación, sin dudar en ningún momento. Contamos con Dios, su presencia, su ayuda, y no debemos tener miedo, nada es imposible para Dios. Cuando Dios está con nosotros podemos enfrentar ejércitos con confianza.

 Salmo 27:

“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza. Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo. Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca. Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor.”