¿Qué es la Fe? Según la Biblia

La fe se conoce como el conjunto de creencias de una religión, expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen. Proviene del latín fides, que significa ‘lealtad’, ‘fidelidad’.

En el Nuevo Testamento, la palabra “fe” viene del griego pistis, que denota una creencia determinada por confianza  predominante, ya sea en Dios o en Jesucristo, que surge de la fe en los mismos, Fe significa confianza, seguridad, certeza, y convicción.

La fe es la piedra angular del cristianismo, es la principal de las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad. Sin demostrar fe y confianza en Dios no tenemos lugar con él. Creemos en la existencia de Dios por la fe, tener fe en Dios es creer en su existencia, su omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia.

En Hebreos 11:1, la Biblia define la fe como, “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Por lo tanto, la fe es la esencia o certidumbre de algo que esperamos y no hemos recibido; en cierta manera, la fe (seguridad, convicción, confianza) nos da evidencia de lo que no podemos ver lo espiritual e invisible. La fe se manifiesta antes de recibir respuesta a una oración o algo que hayamos pedido a Dios pues, una vez que nos lo da, la fe ya no es necesaria.

La Biblia tiene mucho más que decir sobre la fe y lo importante que es. De hecho, es tan importante que sin fe no tenemos ningún lugar con Dios, y es imposible agradarlo. La fe es la creencia en el Dios único y verdadero, sin verlo en realidad.


“Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad” (Romanos 1:20).

La fe no es algo que viene con nosotros de nacimiento ni conspiramos por nuestra parte, no se obtiene por nuestro poder o nuestra voluntad, es un don que proviene de Dios  junto con su gracia y misericordia, según su santo plan y propósito, y por eso él recibe toda la gloria. Debemos tener fe para complacer a Dios, le agrada que creamos en él.   Hebreos 11:6 nos dice que “Sin fe es imposible serle de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente”  «es galardonador de los que le buscan».

Esto no quiere decir que tenemos fe en Dios sólo para obtener algo de él. Sin embargo, Dios quiere bendecir a aquellos que son obedientes y fieles. Por esta razón, la Biblia recalca la importancia de esforzarse por buscarlo, para llegar a conocerlo bien. Por fe complacemos a Dios, creemos que es verdadero y que podemos confiar en sus promesas.

“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

Cuando decimos que tenemos fe en Dios, consolidamos que él es real en nuestras vidas y que es quien puede otorgar nuestras peticiones, sueños más anhelamos y darnos la vida eterna. Esta aseveración agrada y alegra el corazón de nuestro Dios. Esa fe en él afirma que sabemos que él tiene todo el poder.

En su palabra Dios nos afirma que no hay ningún otro Dios, no se queda en palabras, va más allá y se revela a nosotros. Si estamos atentos y le damos una oportunidad, podremos experimentar su toque en nuestros corazones y la fortaleza que él nos concede para vivir una vida que demuestra que él es el Señor de nuestro corazón.

Yo soy el Señor, y no hay otro; fuera de mí no hay ningún otro Dios. Aunque tú no me conoces, te fortaleceré, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay ningún otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay ningún otro. (Isaías 45:5-6)

De Donde Proviene la Fe, Como la Adquirimos

La Fe es un regalo de Dios, y la adquirimos porque nuestro señor Jesucristo dispone la fe en el corazón del ser humano y este determina dónde depositarla. Si depositamos nuestra fe en Jesús escogemos creer que su venida a la tierra, todo su sacrificio en la cruz por nosotros y los milagros fueron una realidad y  descubrir la puerta para que recibamos la salvación y la vida eterna.

La medida de fe que Dios nos da

Para disfrutar del don de la fe se requiere tener mucha  humildad y modestia, vernos tal como somos, no aparentar falsedades, ser humanos y finitos. La fe por la que reconocemos nuestra necesidad de él, está hecha a su medida. Podemos aumentar esa fe en la medida en que le dejamos obrar en nuestros corazones y transformarnos más a su imagen.

Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.
(Romanos 12:3).

La fe se manifiesta a través de nuestras acciones, palabras y decisiones.

Por esta razón es necesario actuar en el momento que recibimos nuestra salvación, la fe comienza en lo más profundo de nuestro corazón debemos predicar lo que Dios ha hecho en nosotros con mucha confianza y así cada día nuestra fe va aumentando, y seremos justificados y salvos.

Esta es la palabra de fe que predicamos: Que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazon que Dios lo levanto de entre los muertos, seras salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. (Romanos 10:8-10)

Debemos creer que las promesas de Dios son verdaderas y se cumplirán

Debemos tener la capacidad de confiar en que Dios sigue cumpliendo sus promesas,  quiere y desea sanar, perdonar y salvar. Podemos orar en el nombre de Jesús y decir «amén»  porque Dios sigue siendo fiel, sigue siendo el mismo Dios, su ministerio en la tierra fue un servicio de poder, sanación y salvación.

Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. (2 Cor.1:20)

Importancia de la Fe

Por la fe recibimos el perdón y la salvación,  tanto nos amó Dios que envió a su propio hijo, Jesús, a morir por nosotros. Y es nuestra fe en Jesús y el poder de creer en él, que a través de esta fe recibimos el perdón de nuestros pecados y pasamos a gozar de la vida eterna.

Por la Fe que profesamos recibimos a Jesús en nuestros corazones, que el espíritu Santo fortalezca lo más íntimo de nuestra alma para que por la fe Cristo habite en nuestros  corazones y perdure para siempre en nosotros.

A través de nuestra Fe, vencemos toda tentación y las tendencias carnales, porque sin duda es la fe la que nos da la fortaleza necesaria para vencer cualquier tentación indecente y pecaminosa que se nos atraviese en el camino, y agradar a Dios antes de caer en cualquier tentación.

Es la fe el escudo de protección de los cristianos, a través de la fe somos capaces de repeler y alejar las dudas ya que dios no nos deja solos en las batallas, con su escudo nos provee de las armaduras necesaria para vencer cualquier obstáculo, mantenernos firmes ante la tentación sin declinar en ningún momento y siempre fieles a Jesús.