¿Qué es la cuaresma? ¿Deben celebrarla los evangélicos?

Cuaresma es una palabra que deriva de la palabra latina “quadragesima” que significa a su vez “cuarenta”. Se refiere a los cuarenta días previos a la Pascua.

La Cuaresma es un período reconocido por la Iglesia Católica y por algunas iglesias evangélicas, dedicado al recogimiento espiritual acompañado de ser posible de la práctica de penitencias y sacrificios, durante los cuarenta días que preceden el día reconocido como el de la resurrección de Jesús o día de Pascua de Resurrección. Se inicia el miércoles de Ceniza. A los católicos se les hace el llamado que durante esos cuarenta días se dediquen a la meditación y reflexión sobre las enseñanzas divinas, acompañados del arrepentimiento de los pecados, haciendo además ayunos y actuar aun con mayor moderación moral que en otras épocas del año.

A pesar que se habla que este período litúrgico es rememorado desde los primeros tiempos del cristianismo, hay quien afirma que en realidad fue instituida en el siglo VII en recordatorio e imitación del ayuna de Jesús durante su estadía de cuarenta días en el desierto, en perenne comunicación con Dios Padre y aislado de seres humanos.

Significado de la Cuaresma

Es un tiempo dedicado a la imitación de las actividades realizadas por Jesús los días que antecedieron a su pasión, crucifixión y muerte, con la finalidad de revivir en cada católico los sufrimientos por Él padecidos y compartirlos espiritualmente (Filipenses 3: 10).

Para los cristianos católicos durante la época de Cuaresma deben estar dispuestos a rememorar y conmemorar la muerte y resurrección de Jesucristo, llevando una vida llena de sanidad y exenta de situaciones pecaminosas; por el contrario, debe ser un tiempo en el cual prevalezca la reflexión, la purificación y la conversión espiritual, tratando de alcanzar alguna semejanza con la vida de Jesús en el desierto.

En sí la etapa de la Cuaresma significa la preparación para revivir los martirios y sacrificios que padeció Jesús durante sus últimos días de su vida terrenal, incluyendo privaciones materiales como el someterse a un ayuno voluntario durante cuarenta días, así como esfuerzos espirituales como fue enfrentarse a fuertes tentaciones del demonio ante las cuales debió implorar y pedir auxilio a Dios Padre para poder sobreponerse a las mismas.

Recomendaciones para revivir la Cuaresma con verdadera devoción

Como un proceder fundamental, durante la Cuaresma debe dársele un papel importante a la Oración, a comunicarnos continua y directamente con Dios en sus tres diferentes Personas. Siendo esta época dedicada a imitar a Jesús, se debe tener presente que el objetivo fundamental de Él al apartarse la desierto, fue aislarse de toda distracción y poder dedicarse a hablar con su Padre para agradecerle todo lo que hacía por su persona, por haberlo escogido para ser el Salvador de la Humanidad, glorificando de esa manera a Dios Padre. A la vez, teniendo conocimiento de los sufrimientos que estaban por llegarle en sus últimos días como Dios Hombre, oraba porque el Padre le ayudara a soportarlos y solicitándole misericordia para Él y para la humanidad. Así que lo principal en Cuaresma es la Oración.

Es recomendado llegar a la Cuaresma con verdadera y divina devoción, preparándose para obtener la misericordia de Dios por medio de ejercitar las conocidas obras de misericordia espirituales, como son: perdonar las ofensas, dar consuelo a quien lo necesita, tener paciencia ante los defectos de los demás, consolar a quien lo requiera, corregir al que está en error, enseñar al que no sabe y rogar a Dios por los vivos y los muertos.

Otras actividades recomendadas y practicadas por los católicos, como es el ayuno y las penitencias, hoy en día revisten cierta efectividad, ya que su significado y manera de practicarlos ha experimentado modificaciones en el afán por adaptarse a la modernidad, que los han hecho menos eficaces.

Los evangélicos ¿deben celebrar la Cuaresma?

La mayoría de las corrientes religiosas evangélicas no celebran la Cuaresma, arguyendo diversas razones para ello, basándose todas estas que es incorrecto el pensar que el ser humano puede ganar méritos ante Dios, creyendo que Dios puede premiar según la abnegación de cada quien. Los defensores de esta posición sostienen que la bendición de Dios es resultado de la gracia divina, que no es una obligación ni un pago por las buenas acciones humanas. Esto está fundamentado en Juan 15: 16, que dice que no es el hombre quien eligió a Dios, sino Dios quien eligió a los hombres para llevar frutos espirituales que permanezcan en el tiempo. Esto es interpretado como que puede ser necesario abnegarse para conseguir y llevar el fruto, pero que no se puede obtener y entregar el fruto por abnegación.

Otra de las razones para no ser celebrada por los evangélicos es que se ha convertido en una conmemoración mecánica procediendo a hacerse lo que la jerarquía manda a hacer, sin ningún convencimiento personal para ello, convirtiéndose en una especie de farsa.

También expresan que es una época que se ha convertido con el pasar del tiempo en un tiempo de recreación y descanso, donde llegar a hacerse presente el libertinaje propio del tiempo de carnaval que precede a la Cuaresma.

Los evangélicos sostienen que si es necesario la penitencia, el sacrificio y la abnegación que se recomienda hacer durante Cuaresma para acercarse a Dios, lo aconsejable es practicar dichas conductas durante todo el año y no únicamente durante cuarenta días.

Teniendo en consideración estos argumentos, y otros más aquí no mencionados, es comprensible que la mayoría de las iglesias evangélicas tengan la firme posición de no celebrar la Cuaresma.

Celebración de la Cuaresma por algunos evangélicos

Ante la diversidad y pluralidad que existe en la comunidad de evangélicos, algunas agrupaciones de ellos realizan algunas actividades en recordatorio a los últimos días de Jesús en la Tierra, haciéndolo más que todo para mantener presente en las nuevas  generaciones las vivencias de Jesucristo y no como actos de espiritualidad para acercarse a Dios, como desean hacerlo los católicos.

Con la firme convicción que ellos tienen que Jesús murió pero que también resucitó, basan su fe en un Jesús vivo. Por ello basan sus recuerdos en un Jesús vivo, sufriendo moribundo en una cruz y resaltando la resurrección.  Todo este es evocado con representaciones teatrales y con alegres cánticos motivados estos por la resurrección de Jesús.