Los dones del Espíritu Santo

Son habilidades espirituales especiales que Dios, en la persona divina del Espíritu Santo, otorga a los cristianos para edificar el Cuerpo de Cristo. Estos dones o beneficios espirituales deben ser usados para bendecirnos entre nosotros mismos y así fortalecer la Iglesia de Dios. Estos dones constituyen la facultad que Dios da a los creyentes para hacer lo que Él nos tiene destinado que nos corresponde hacer.

Los dones del Espíritu Santo forman parte esencial de la totalidad de tareas que debemos realizar para dar cumplimiento a los propósitos de Dios en nuestras vidas.

Se conoce una amplia cantidad de estos dones, siendo los más nombrados sabiduría, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, hablar e interpretar lenguas o idiomas. Se dice que el Espíritu Santo distribuye entre los hombres, los dones según su criterio (Corintios 12: 11), pero que cada cristiano posee al menos un don. No obstante, como se señala en Corintios 12: 31, podemos aspirar a que se nos concedan dones adicionales y que podemos pedirlos.

Cuáles son los dones del Espíritu Santo

Tal como Dios es infinito así existe una infinidad de dones del Espíritu Santo, conocidos como atributos divinos o bendiciones espirituales, que han sido otorgados al ser humano para gloria de Dios y no del hombre mismo.

Se ha hecho diversas clasificaciones de los mismos; sin embargo, se considera que una de las más sencillas los reúne en tres grupos. El grupo de dones vocales o de inspiración, que comprende las profecías y el uso de dialectos o lenguas incluyendo su expresión y su comprensión. Los denominados dones de poder que incluye los dones de fe, el de sanidad o sanación y el de los milagros. Finalmente, el grupo de revelación compuesto por el don del conocimiento o ciencia, la sabiduría y el don de discernimiento de espíritus.

Aparte de estos dones, se conoce de otros dones que podían llamarse menores o secundarios pero no por ello menos importantes, que de una u otra manera caben dentro de la anterior clasificación. Entre estos pueden ser mencionados los dones de la enseñanza, del evangelismo, la administración, del servicio, de la generosidad, del liderazgo y de la compasión.

Significado de los dones del Espíritu Santo

Significan la capacidad que reciben las personas para desarrollar lo que humanamente puede llamarse habilidades especiales, y que traducen la expresión de alguna condición o manifestación no propia de la materia sino del espíritu.

Entre la diversidad de gracias divinas o dones que se conocen destaca el significado de los siguientes, aun cuando quedarán muchos por nombrar.
El don de amor, significa la capacidad de entrega y desprendimiento en beneficio de Dios y de nuestros semejantes, sin que en ningún momento prive el interés particular. El don de la fe, uno de los más difíciles de expresar, es la confianza que se debe tener en Dios y permite a estimular en otras personas a tener esa profunda confianza independientemente de las realidades que se vivan.

Cómo usar los dones del Espíritu Santo

Los dones otorgados por el Espíritu Santo deben ser usados en benéfico común y no en beneficio particular. Se debe tener el suficiente conocimiento y convicción que los mismos han sido otorgados en la búsqueda de un fin primordial como lo es el crecimiento de la Iglesia o Fe católica, con la misión final y exclusiva de que Dios sea glorificado.

A través de ellos obtenemos la suficiente capacitación para cumplir su obra y para ello, se debe actuar siempre en conjunto como un solo cuerpo, logrando así una mejor efectividad en el funcionamiento de la Iglesia como instrumento espiritual de Dios. Esta puede verse afectada cuando sus miembros, que son todos los creyentes, dejan de usar o utilizan mal los dones concedidos.

No deben ser utilizados ni interpretados como un premio, sencillamente son un regalo dado por Dios para que con ellos se promueva la ayuda entre el prójimo y se favorezca el acercamiento a Dios. Usándolos debidamente se expresa el reconocimiento a Dios como guía.

Efectividad de los dones del Espíritu Santo

Los dones pierden importancia cuando se trata de utilizarlos en beneficio propio, en razón a que el propósito final de su existencia sea el fortalecimiento de la Iglesia de Dios; en razón de esto, el apóstol Pablo hizo una diferenciación entre lo válido y lo valioso que tienen estos dones, afirmando que en su totalidad todos son igualmente válidos pero no son igual de valiosos, porque esta última condición depende de la importancia que su uso revista para la Iglesia.

Cada persona debe servir a Dios de acuerdo al don o dones que posea, pero a la vez su actuación debe estar en concordancia y en unión con los de los demás para conseguir una máxima efectividad. Es necesario que todos los dones actúen y trabajen conjuntamente para poder obtener el total potencial de la Iglesia (Corintios 12: 14).

Interpretación e importancia de los dones del Espíritu Santo

Se debe resaltar que estos dones espirituales no tienen importancia fundamental para cada persona, al punto que no hay manera de contabilizar los dones que a cada quien le han sido concedidos. Lo importante es entregarse a la voluntad de Dios, pidiéndole que se pueda llegar a conocer las necesidades que tiene la Iglesia y que se pueda ayudar en la solución de las mismas. Por esta vía, el Espíritu Santo puede otorgar los dones necesarios para tal fin.

Una dificultad que se presenta en la puesta en práctica de los dones es cuando el creyente permanece confinado al uso de un solo don del cual él está consistente. Al contrario, Dios quiere que se le sirva a través de todas nuestras habilidades y fortalezas; si se buscan nuevas oportunidades de servicio al Creador, con seguridad serán concedidos otros dones con los que se pueda contribuir a la gloria de Dios.

También debe tenerse presente que una persona no debe vivir en función de ejercer solamente el don o dones concedidos, porque de esa manera pierde otras oportunidades de servirle a Dios.