Los 7 Pecados Capitales según la biblia

Los siete pecados capitales hacen referencia a los deseos o vicios del ser humano, los cuales fueron clasificados según antiguas enseñanzas morales del cristianismo. Para Santo Tomás de Aquino el significado de la palabra “capital” estaba orientado a que estos vicios originaban otros pecados y no guarda relación con la importancia.

Estos vicios capitales, tiene  una peculiaridad, y es que para el hombre son exageradamente deseables. Y como consecuencia de ese gran  deseo, la persona comete innumerables pecados.

En otras palabras, el deseo compulsivo hacia los pecados capitales, hace que la persona busque satisfacerlo de cualquier manera y a cualquier precio, lo que conlleva a ejecutar otros para lograrlo.

¿Están estos siete pecados en la biblia?

Estos siete pecados denominados capitales no aparecen como tal en la Biblia. No existe una descripción precisa o un listado de ellos en la Biblia.  Sin embargo, si hace referencia a ellos en algunos de sus capítulos.

La lista de estos pecados fue hecha por primera vez a mediados del siglo VI, por manos del Papa romano Gregorio Magno. Para que tiempo después Santo Tomás de Aquino les dieran orden y numeración.

La importancia de estos 7 pecados, radica en cómo afecta la relación personal con Dios. Pues al pecar, se rompe toda comunión con Dios, como consecuencia el Espíritu Santo se entristece y se aleja en silencio. Por lo tanto si deseas vivir la eternidad en presencia de Dios debes arrepentirte de todo corazón.

¿Cuáles son estos siete pecados?

Los pecados capitales son los siguientes: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia.

LUJURIA

La lujuria es considerada como aquellos pensamientos impuros que provienen de los impulsos sexuales excesivos, del deseo sexual sin control o con desorden.  Son parte también de este pecado el adulterio y la violación. Reflejando así la falta al sexto y noveno mandamiento.

La lujuria hace que el espíritu se vuelva ciego, que el corazón se endurezca, que los deberes como cristianos practicantes sean aborrecidos. Perjudicando así la salud y las hermosas virtudes del alma, como la capacidad de amar.

La Castidad es la virtud opuesta a la Lujuria (1 Cor. 6, 9), representa el dominio de la sexualidad por medio del uso de la razón y ayuda el respeto tanto personal como a los demás. En otras palabras, significa la integración de la sexualidad en la persona.  Formando parte también de la virtud cardinal conocida como la templanza, que impregnan de razón las pasiones y el apetito de sensibilidad humana.

GULA

La gula es un pecado que se caracteriza por el consumo de bebidas y alimentos sin medida. Es decir, es la máxima expresión de la glotonería. En otras palabras, es el vicio que consiste en comer vorazmente, o irracionalmente, trayendo a la persona graves consecuencias tanto físicas como sociales.

También se relaciona con la ansiedad. Que somatiza el egoísmo, presente en las relaciones interpersonales, mediante el este consumo en exceso. Siendo comportamiento destructivo, como el de aquella persona que se embriaga hasta perder la razón gracias al exceso de bebidas alcohólicas.

Este exceso irracional y además innecesario. Es llevado a cabo sólo por darle placer y satisfacción a la sensualidad. San Pablo define como Idolatras a esas personas, y al mismo tiempo dice que hacen de su estómago un Dios. La virtud que se opone a la gula es la “Moderación” (2 Pedro 1, 5-8)

AVARICIA

Es el amor excesivo y obsesivo por los bienes materiales, en especial por el dinero. La persona avara no le importa el medio que utiliza para conseguir, conservar o aumentar sus riquezas, no le da importancia si es de manera lícita o ilícita.

La avaricia hace que las personas se vuelvan duras e indiferentes con los más necesitados, no les importa ganar o perder los bienes del cielo, además incita muchas veces a querer apoderarse de los bienes ajenos. La virtud opuesta a la Avaricia es la Bondad (Gl. 5, 22 – 24)

Se debe agradecer a Dios todo lo que te provee a diaria, Él te da todo lo necesario, agradece a Dios en todo momento las provisiones que te otorga. Pues la avaricia aumenta de forma desmedida cuando Dios está fuera del corazón.

PEREZA

La pereza es la madre de todos los vicios, se caracteriza por la incapacidad de la persona para hacerse cargo de su propia existencia. Existen dos clases de pereza la espiritual y la temporal.

Por medio de la pereza o acidia, el individuo deja a un lado su propio cuidado y de la misma manera pierde cuidado del amor que se debe a Dios. Trayendo consigo el desgano, la tristeza y  soledad.

Este pecado se basa en la inmadurez e incapacidad del individuo para aceptar o hacer algo. Al menor obstáculo o dificultad que se le presente, se ve rendido ante él.

La virtud que se opone a la Pereza es la Diligencia (Prov. 6, 6 – 12) ésta te impulsa para que logres cumplir con gran entusiasmo y exactitud todos tus deberes.

IRA

La ira se caracteriza por tener un sentimiento desmedido y sin control que resulta como consecuencia de la rabia y el enojo. Ésta conlleva a la negación de la propia realidad, a la discriminación, la falta de paciencia e incluso a hacer cumplir la justicia propia sin esperar las normativas legales.

El movimiento desordenado del alma causado por la ira, impulsa al individuo a rechazar de manera violenta aquello que no le es agradable. Las causas que generalmente originan este pecado son: la soberbia y el apego obstinado a las propias ideas. Esto conlleva a cometer blasfemia en contra del nombre de Dios, a buscar venganza en el prójimo,  lastimar, herir y en extrema ocasión hasta matar. Atentando contra la dignidad y el honor de las demás personas.

La virtud que se opone a la Ira es la Paciencia (2 Tm. 3, 10)

ENVIDIA

La envidia se caracteriza por corresponder al sentimiento de pesar ante el éxito o el bien ajeno.  Este pecado no se trata simplemente de desear lo que otra persona tiene, sino dejarse dominar también por el deseo de que la otra persona no tenga ningún bien. En otras palabras, la envidia es un vicio que motiva el deseo del mal ajeno. Llegándose a convertir en ocasiones en trastornos obsesivos.

La envidia se opone d manera contundente al amor del prójimo y además hace al individuo, esclavo de ella. Es un suplicio, un tormento constante que destruye el corazón.

La envidia es la madre de un gran número de pecados; como las sospechas injustas, las calumnias, maledicencias, discordias, odio y hasta homicidio.

La virtud que se opone a la envidia es la Caridad (1 Cr. 9, 24 – 27) que ayuda a tomarse las tristezas y alegrías de otro individuo como propias.

SOBERBIA

Es la estima desbordante y desordenada que se tiene de sí mismo, haciendo que el individuo se considere un ser superior a los demás y que  por lo tanto busque elevarse por encima de ellos. En otras palabras es la apreciación sin control de su propio valor, que lo hacer ser importante y atractivo e ante los demás. Es considerado uno de los pecados con mayor seriedad.

Este pecado se basa en ese deseo sin control de querer ser siempre mejor que los demás. Tanto físicamente como intelectualmente. Siendo el resultado del sobrevalorarse como persona. Una manera de soberbia es el narcisismo o la vanidad.

La virtud que se opone a la soberbia es la Humildad, la cual te ayuda a darte cuenta y aceptar que nada te pertenece más que las obras del espíritu.

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