Lo que significan los 10 mandamientos, su explicación y como obedecerlos


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Los Diez mandamientos o el Dec√°logo son las reglas que nuestro Padre Celestial le dio a Mois√©s en el monte Sina√≠ para ser acatados por el pueblo elegido por Dios. Son las tablas de la Ley que Dios le revel√≥ a Mois√©s ¬†y que estaban en el arca de la Alianza, como se describe en el Antiguo Testamento (Ex 34, 28). Nuestro Se√Īor Jesucristo cumpli√≥ con estos mandamientos y los reafirmo con su palabra y ejemplo, ense√Ī√°ndonos que el amor a Dios se demuestra al cumplir con su Ley, seguir su ejemplo y tener fe. Los mandamientos nos permiten vivir la vida en presencia del Se√Īor y libres de la esclavitud del pecado.

Lo que significan los 10 mandamientos, su explicación y como obedecerlos 1

Los Diez Mandamientos o Dec√°logo de la Ley de Dios son:

1¬ļ Amar√°s a Dios sobre todas las cosas.

2¬ļ No tomar√°s el Nombre de Dios en vano.

3¬ļ Santificar√°s las fiestas.

4¬ļ Honrar√°s a tu padre y a tu madre.

5¬ļ No matar√°s.

6¬ļ No cometer√°s actos impuros.

7¬ļ No robar√°s.

8¬ļ No dir√°s falso testimonio ni mentir√°s.

9¬ļ No consentir√°s pensamientos ni deseos impuros.

10¬ļ No codiciar√°s los bienes ajenos.

Estos mandamientos se dividen en el amor a Dios (los tres primeros) y en el amor al pr√≥jimo (los otros siete). Nuestro Se√Īor Jesucristo confirmo los mandamientos de la ley de Mois√©s (Mt 19, 16-19) ¬†¬†y nos revel√≥ que el mandamiento m√°s importante es: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al pr√≥jimo como a ti mismo y como Cristo nos am√≥(Mt 22, 37-40; cf Dt 6, 5; Lv 19, 18).Cuando amamos a Dios y lo glorificamos con amor verdadero nos volvemos m√°s humanos, reconocemos al otro, somos m√°s generosos y capaces de ayudar y cuidar a nuestros hermanos con compasi√≥n y verdadera cristiandad.

Explicación sobre los mandamientos:

1¬ļ Amar√°s a Dios sobre todas las cosas

Siendo el primer mandamiento y el m√°s importante, El Se√Īor nos se√Īala lo fundamental de reconocernos como hijos de Dios y de contemplar su creaci√≥n, la cual vemos en todo lo que nos rodea. A trav√©s de este mandamiento nuestro Se√Īor nos pide que recordemos que √©l es nuestro Padre y el creador de todo cuanto existe entre el cielo y la Tierra. A trav√©s de nuestro amor lo glorificamos y permitimos que El guie nuestras vidas y nos proteja de todo mal.

Amar a Dios sobre todas las cosas, hace que con fe no dudemos, rechacemos el pecado, el temor, la incredulidad. Tener fe nos da esperanza que Dios siempre est√° con nosotros y nos ayuda en todo momento evitando la desesperanza y la vanidad. Adem√°s de profesar todo nuestro amor al Padre nos ayuda a rechazar la indiferencia, el orgullo, la pereza y la negligencia.

2¬ļ No tomar√°s el Nombre de Dios en vano.

Este mandamiento nos recuerda que no debemos usar el nombre de Dios de manera irrespetuosa e irreflexiva, pues jurar en vano en el nombre de Dios es un pecado.

Dios como nuestro Padre debe ser respetado, bendecido y glorificado por todo lo bueno que nos ha dado, así que  invocar de forma incorrecta al nombre de Dios es un incumplimiento a las promesas hechas en nombre de nuestro Padre.

3¬ļ Santificar√°s las fiestas.

Es muy importante como hijos de Dios y cristianos agradecer a nuestro Padre todas sus bendiciones y guardar, siguiendo su ejemplo el día de reposo para su adoración y alabanza.

En las escrituras Dios bendijo el √ļltimo d√≠a de la semana (el s√°bado) y lo declar√≥ sagrado como recordatorio del d√≠a de descanso despu√©s de la creaci√≥n, de la liberaci√≥n de Israel de Egipto y¬† de la Alianza de Dios con su pueblo escogido (Ex 20,11). Igualmente Jesucristo respeto la santidad del d√≠a de descanso y nos ense√Ī√≥ que ‚ÄúEl s√°bado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el s√°bado‚ÄĚ (Mc 2, 27).

Con la cristiandad se cambi√≥ el d√≠a s√°bado de descanso por el domingo pues este es el d√≠a¬† de la Resurrecci√≥n de Cristo, siendo considerado por los cristianos como el primero de todos los d√≠as y de todas las fiestas: es decir el d√≠a del Se√Īor donde Jes√ļs con su Pascua revela el descanso eterno del hombre en el Se√Īor.

Para los cristianos santificar las fiestas significa ir a la Iglesia y participar en la¬† Santa Misa, y realizar actividades familiares que no impidan recordar el d√≠a del Se√Īor, descansando del trabajo y la rutina del resto de los d√≠as.

4¬ļ Honrar√°s a tu padre y a tu madre.

Este mandamiento muestra la importancia que la familia y la relaci√≥n filial de las personas tiene para Dios. En las escrituras se¬† resalta la importancia que nuestro Se√Īor le da al respeto que le debemos a nuestros padres, bendici√©ndonos con una vida larga y fruct√≠fera en la tierra.

La familia es la c√©lula b√°sica de toda sociedad y en ella se cultivan todos los valores y principios morales y de fe de las personas que la conforman: padres e hijos. Para la iglesia la familia es una comunidad de fe, respeto, esperanza y amor; donde cada uno de sus miembros se cuidan y se protegen buscando el bien com√ļn.

Los hijos deben respetar a sus padres, reconocerlos, cuidarlos cuando sean mayores o estén enfermos y serles obedientes. Los padres son los responsables de la educación moral y espiritual de los hijos; ellos tienen la misión no solo de satisfacer las necesidades materiales de los hijos sino que como cristianos deben educarlos en la fe cristiana y los preceptos como iglesia a través del ejemplo, la oración y la catequesis.

5¬ļ No matar√°s.

La vida es un regalo de Dios, venimos por √©l y regresamos a √©l. El quinto mandamiento nos proh√≠be quitar la vida a nuestros semejantes porque esta es sagrada ¬†y destruir a un ser inocente es contrario a la dignidad del ser humano y a los designios de nuestro Se√Īor Creador. Nadie tiene el derecho ni la autoridad para para quitarle la vida a otra persona.

Este mandamiento prohíbe por ser contrario a la ley moral:

  • El asesinato directo y voluntario
  • El aborto voluntario, porque la vida el ser humano desde su concepci√≥n, tiene que ser respetada y protegida
  • La eutanasia
  • El suicidio

Las personas pr√≥ximas a la muerte o moribundas tienen el derecho a una muerte digna, es decir al bien morir donde deben recibir ayuda con la oraci√≥n y los sacramentos para prepararse al encuentro con nuestro Se√Īor.

6¬ļ No cometer√°s actos impuros.

Este mandamiento nos dice que como seres humanos debemos aprender a dominar nuestros deseos carnales. Es importante vivir dentro del respeto que la sexualidad¬† nos impone, es decir todo lo contrario al amor verdadero, a las relaciones justas y bonitas entre las personas y al control de los sentimientos, trae consecuencias negativas y alejan al cristiano de las virtudes morales, de los dones de Dios y de la gracia del Esp√≠ritu. La iglesia habla de la castidad como ‚Äúla positiva integraci√≥n de la sexualidad en la persona‚ÄĚ, es decir, no se proh√≠be la sexualidad sino la lujuria que trae como consecuencias actos impuros contra uno mismo y los dem√°s.

Con este mandamiento se prohíbe el adulterio, la masturbación, la fornicación, la pornografía, la prostitución, delitos sexuales con menores y los actos homosexuales.  

7¬ļ No robar√°s.

Este mandamiento nos prohíbe apropiarnos de los que no es nuestro, es decir debemos respetar a las personas, sus bienes y su integridad. La Iglesia toma este mandamiento  como la base de su doctrina social; donde la actividad económica, la política y la vida social deben seguir lineamientos de rectitud y ética; es importante el derecho y el respeto al trabajo humano, a la justicia social y a la solidaridad entre hermanos y entre los países.

Este mandamiento no solo se refiere a robar lo material sino que exige el respeto a las promesas y el cumplimiento de los contratos, a la reparación de cualquier injusticia cometida y a la restitución del bien robado. También  se puede aplicar, y así lo hace la Iglesia al manejo respetuoso  y correcto del ambiente y de todos los recursos renovables y no renovables del universo.

8¬ļ No dir√°s falso testimonio ni mentir√°s.

La verdad es la reciprocidad entre lo que se sabe, se piensa o se siente con la realidad. Este concepto tan importante implica valores como la sinceridad, la honestidad y la lealtad. Todas estas virtudes nos llevan junto a la fe a seguir a Jesucristo, sabiendo que √Čl es la verdad y a trav√©s de sus ense√Īanzas¬† podemos vivir en el Esp√≠ritu de la Verdad de Dios Padre. Cuando amamos a Cristo, amamos al pr√≥jimo y rechazamos la mentira, la hipocres√≠a y la falsedad. Todo cristiano tiene el deber y la obligaci√≥n de vivir en la verdad de su vida, en la honestidad y demostrar la sinceridad de sus gestos y acciones hacia los dem√°s siguiendo las creencias y ense√Īanzas de nuestro Se√Īor Jesucristo.

Un cristiano que ame al Se√Īor debe dar testimonio de la verdad con sus pensamientos, su palabra y sus obras; as√≠ como en su vida privada y p√ļblica, por eso no puede mentir ni dar falsos testimonios ni levantar calumnias que da√Īen al pr√≥jimo.

El octavo mandamiento abarca no solo la mentira sino:

‚Äď El falso testimonio y el perjurio ¬†que tanto da√Īo puede hacer a otros.

‚Äď La calumnia, la difamaci√≥n, la infamia y la denigraci√≥n del otro destruyen su imagen y su honor que es ¬†¬†¬†¬†un derecho de toda persona llegando a afectar a su familia.

‚Äď El halago y la adulaci√≥n si a trav√©s de ellos se quiere maltratar o lograr cosas¬† injustas e indebidas.

Por todo lo anterior este mandamiento exige el respeto al otro a trav√©s de la verdad, buscando el bien personal y com√ļn del pr√≥jimo. En nuestra sociedad la informaci√≥n y la comunicaci√≥n hecha con autenticidad son virtudes que se engloban en este mandamiento ya que en lo colectivo debe imperar la verdad para que haya justicia.

9¬ļ No consentir√°s pensamientos ni deseos impuros.

Este mandamiento nos exige vencer la lujuria y la apetencia carnal en los pensamientos y en los deseos en todo momento La batalla contra los deseos impuros busca la purificación del alma y del cuerpo y la práctica del carácter como una virtud.

Para el cristiano todo aquello que lo aparte del Se√Īor debe ser alejado y rechazado pues lo malo e impuro no tiene cabida donde vive el Se√Īor, es por ello que no podemos ni debemos tener pensamientos prohibidos pues ellos nos alejan de nuestro Padre y de su gracia eterna.

A trav√©s del bautismo y de las ense√Īanzas cristianas aprendemos la virtud de la pureza y de un coraz√≥n casto, no es sencillo en nuestro mundo actual no dejarse llevar por las tentaciones y el facilismo de los deseos y es por esto que necesitamos pureza en nuestro coraz√≥n, as√≠ como dignidad y confianza en que agradamos a nuestro Se√Īor y vivimos bajo sus preceptos.

10¬ļ No codiciar√°s los bienes ajenos.

A trav√©s de este mandamiento Dios nos pide una actitud de respeto por lo ajeno y nos proh√≠be la avaricia y el deseo de poseerlo todo, as√≠ como la envidia por lo que tienen otros. Este mandamiento es complemento del anterior y nos ense√Īa que debemos ser‚ÄĚ pobres de esp√≠ritu‚ÄĚ, desprendidos de las riquezas materiales y no preocuparnos por lo que no poseemos o no es nuestro, sino cultivar los dones espirituales y alcanzar la riqueza del alma para conseguir la felicidad del amor infinito del Se√Īor.

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