Las mujeres más grandiosas de la Biblia

Es importante conocer a las primeras mujeres que hicieron historia porque formaron parte en los planes de Dios para la humanidad. En la biblia nos encontramos con un grupo enorme de grandes mujeres que marcaron la gran diferencia en ese momento, mujeres que se destacaron por la gracia y el temor a Dios en un mundo dominado por los hombres. Todas mujeres de origen humilde, noble que llegaron a ser extraordinarias porque, fueron perfeccionadas por la acción y voluntad de Dios.

La Biblia enaltece y exalta a las mujeres. Por consiguiente, donde quiera que se difunda el Evangelio, el comedimiento legal, social y espiritual de la mujer se engrandece. A continuación aunque no son las únicas, se mencionan nueve de ellas por su destacada labor y el papel que llevaron a cabo en estos tiempos.    

Esther

Estrella de La esperanza, de la alegría y de La superioridad, bonita, sensata, inteligente, valiente, joven judía que perdió sus padres muy niña y fue criada por su tío Mardoqueo como una hija y en quien ella confiaba plenamente como su padre. Por su gran belleza fue escogida por el Rey Asuero como la reina de Persia.

Esther 2:17 “Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti”.

Mujer de juicio claro capaz del sacrificio más noble, nunca tuvo miedo de identificarse como judía en los momentos más peligrosos que vivió su pueblo, sino al contrario arriesgo su vida para salvar a su pueblo de una gran masacre. La reina Ester dejó un excelente ejemplo de valentía, humildad y modestia.

María Magdalena

Mujer valiente, leal y generosa, de quien el Señor expulso siete demonios y luego, atraída por la misericordia de Jesucristo, se convirtió en una de las mujeres valientes que asistían a Jesús, fue una discípula entregada y leal de Jesús. Fue una mujer generosa que usó sus bienes para atenderlos, según  Lucas 8:1-3.

“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”.

Acompañó a Jesús hasta el final de su ministerio y se quedó cerca de él cuando lo ejecutaron. Tuvo el privilegio de ser una de las primeras personas que lo vio resucitado, según  Juan 20:11-18

Sara

Mujer distinguida, llena de fe, respetuosa y bonita. Esposa de Abraham, al lado de quien permaneció toda la vida apoyándolo, madre de Isaac y del pueblo de Israel.  Según el libro de Génesis, Saraí que significa princesa, era su nombre original pero Dios lo cambió a Sara antes de concederle el milagro de tener un hijo a la edad de 90 años. Sara, siendo anciana y estéril y deseando que se cumpliese la voluntad de Dios respecto a la descendencia de Abraham, le incitó  a tener un hijo con su esclava Agar pero más tarde, después del nacimiento milagroso de su propio hijo Isaac, expulsó a la mujer y a su hijo Ismael.

Sara es la única mujer en la Biblia a la que Dios habla directamente. Abraham admiraba su don de profecía y su inteligencia, escuchando todos sus consejos. Dios lleno su corazón de alegría.

Deborah

Mujer llena de sabiduría, coraje y fe, de logros inusuales, nombre que significa abeja, y simboliza la paciencia, sagacidad y la utilidad, nombre muy apropiado para una sirvienta y niñera. Personifica la actividad constante, la laboriosa diligencia y el cuidado. Dios le da gracia y permitió a Deborah vivir su vida como una enfermera devota, tranquila y fiel. En el transcurso de su vida cumplió la expectativa y la esperanza.

Por medio de su fe y devoción a Dios, transformo las relaciones del servicio en vínculos de amor, ganando la devoción y la gratitud de aquellos a quienes ella había servido lealmente durante mucho tiempo.   Fue una mujer quien aporto a la  liberación de su pueblo angustiado y derrotado, se sacrificaba por los demás y los animaba a tener temor de dios. Mujer de logros inusuales.

 Abigail

Mujer de hermoso rostro y de buen entendimiento,  una de las obras maestras de Dios. Abigail mujer  llena de sabiduría y muy rica, capaz de mantener un punto equilibrado de sí misma, se destacaba por manejar las situaciones y siempre estaba dispuesta a disculparse por cualquier  cosa así ella no hubiese cometido el error. Era la esposa de un hombre malvado y egoísta llamado Nabal, quien se sentía superior a todos y humillaba a los siervos. Abigail manejó esta situación complicada con calma, tacto, valentía e inteligencia.

Ana

Mujer de oración, fiel, adoradora, esposa de Elqaná y madre de Samuel, quien llegó a ser un profeta importante en el antiguo Israel. Buscó el consuelo de Dios porque no tenía hijos aunque llevaba muchos años casada. El esposo de Ana tenía otra esposa, que se llamaba Peniná, con la que sí tenía hijos. Esta solía burlarse de Ana, porque no podía concebir un hijo, por eso Ana le oró a Dios para pedirle consuelo. Además le hizo un voto en el que le prometió que, si le daba un hijo varón, ella se lo entregaría para que le sirviera en el tabernáculo, este era una tienda desmontable que los israelitas usaban para adorar a Dios.

 Samuel 1:11 “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”

Dios respondió la oración de Ana y le dio un hijo, al que llamó Samuel. Lo llevó al tabernáculo como había prometido para que sirviera. Con el tiempo, Dios bendijo a Ana con cinco hijos. Fue capaz de aguantar esa situación gracias a sus oraciones sinceras, con su gran fe logro obtener lo que tanto deseaba tener.  

Marta

Mujer hospitalaria, servicial, hermana de Lázaro y María, vivían en Betania, cerca de Jerusalén, amiga de Jesús. Por eso, la Biblia dice que Jesús “amaba a Marta y a su hermana y a Lázaro”. En una de las visitas que les hizo Jesús, María se quedó escuchándolo mientras Marta se encargaba de las tareas de la casa. Luego se quejó de que María no la estaba ayudando, pero Jesús corrigió a Marta con amabilidad.

Lucas 10:38-42  “En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.» Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

Cuando Lázaro se enfermó, Marta y su hermana mandaron llamar a Jesús, pues estaban seguras de que él podía curarlo, pero él murió. La conversación que Marta tuvo con Jesús demuestra que ella creía en la promesa de la resurrección y confiaba en que Jesús podía hacer que su hermano volviera a vivir. Se esforzó por ser una mujer hospitalaria. Aceptó los consejos que le proporcionaron y manifestó abiertamente sus sentimientos, su gran fe y devoción.

María

María, joven judía, humilde, obediente, pensadora, madre de Jesús. Todavía era virgen cuando nació Jesús, pues concibió al hijo de Dios de manera milagrosa. Con su humildad  obedeció a Dios, estaba comprometida con José cuando se le apareció un ángel para decirle que quedaría embarazada y tendría al Mesías prometido.

Lucas 1:26-33 “En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Ella estuvo dispuesta a cumplir con su papel. Después de que Jesús nació, María y José tuvieron cuatro hijos y por lo menos dos hijas. Por lo tanto, María dejó de ser virgen. Aunque es verdad que tuvo un gran privilegio, nunca pidió ni recibió un trato especial. Y así fue durante el ministerio de Jesús y durante los primeros años de la congregación cristiana. María fue una mujer fiel que aceptó una gran responsabilidad, además conocía muy bien la palabra de Dios.

Rut

Mujer leal, dedicada, trabajadora, fiel a Dios que dejó su país y a sus dioses para servir a Jehová en Israel. Demostró un gran amor a Noemí, su suegra, con el tiempo el esposo y los hijos de Noemí murieron. Rut se quedó con su suegra, pues la quería mucho y quería adorar al Dios de Noemí, Jehová

Rut era una buena nuera,  mujer muy trabajadora, por eso se ganó una excelente reputación en la ciudad de Noemí, Belén. Un hombre llamado Boaz, que era rico y dueño de muchas tierras, quedó tan impresionado con Rut que le dio abundante alimento para ella y Noemí. Con el tiempo, Rut se casó con Boaz y así llegó a ser bisabuela del rey David y de Jesucristo.