La Biblia ayuda a enfrentar los desafíos de la vida

Teniendo nuestro transcurrir por la vida un carácter altamente humano, está lleno de vicisitudes generalmente impredecibles. Así disfrutamos de momentos de alegrías, euforias, bienestares y optimismo; sin embargo, de la misma manera experimentamos de dolores, pesimismos, tristezas y frustraciones. Estos últimos, de acuerdo al estado de ánimo o a la fortaleza mental de cada persona, pueden convertirse en verdaderos estados de enfermedad, los cuales pueden ser difíciles de superar.

Comportamiento recomendado en presencia de retos vivenciales

Algunas personas en estos casos se concentran en sí mismas aumentando así su condición de angustia; mientras que otras, exteriorizan sus pesares y buscan ayuda y palabras de entusiasmo en sus amistades y aun en profesionales especializados en esos aspectos de la vida, lo cual puede llegar a ser de gran ayuda.

No obstante, para los creyentes la máxima ayuda se encuentra acercándonos al Creador y una manera accesible a ello es afianzarse a las palabras de optimismo y ánimo que contiene la Biblia, que no es otra cosa que la palabra de Dios.

Ayuda por medio de la Biblia

Como Dios nos conoce en todos los aspectos y a través de su intemporalidad ha sabido siempre cuáles serán nuestras alegrías y cuáles nuestras preocupaciones, utilizó los escritos bíblicos, como herramienta para darnos a conocer sus designios y su disposición a darnos protección infinita y de esa formas, demostrarnos su infinita misericordia a través de sabias y proféticas palabras.

Es así como siempre y en todos los casos de presentarse momentos de desánimo y de angustia, se encuentra en la Biblia la palabra adecuada para cada ocasión, tal como si hubiese sido escrita para nuestro caso particular.

Fortalecimiento ante la tristeza con ayuda de la Biblia

Es frecuente que situaciones de decepción y frustración conduzcan a las personas a sumirse en un proceso de melancolía que se autoalimenta y se profundiza con el pasar del tiempo. Al recurrir a la Biblia se encuentra en ella la ayuda necesaria para vencer esa dificultad.

Dios nos ha encomendado que seamos valientes y debemos demostrar nuestro esfuerzo sin desmayar, ya que siempre estará a nuestro lado en cualquier lugar al que vayamos (Mateo 11:28-30).

Asistencia bíblica ante el temor

En este sentido, se debe recordar que Jesús dijo que no se debe experimentar temor ni desaliento porque siendo Él Dios nos dará la fortaleza necesaria (Isaías 41:10), con lo que nos demuestra en Salmos 21:1 que no se puede tener miedo ante nada, si Dios siempre da su protección.

De la misma manera, se nos recuerda que Dios nos ha conferido el poder del poder, del amor y del dominio propio sin llegar a darnos el de la cobardía (Timoteo 1:7). Expresándonos también que Él nunca nos abandona, que no debemos temer ni angustiarnos, ya que por el contrario siempre nos acompaña, ayuda y fortalece (Isaías 41:10).

Renovación de nuestras fuerzas

Dios reconoce que como humanos experimentamos el agotamiento de nuestras fuerzas, tanto las físicas como las fuerzas espirituales y emocionales. Es estos casos Dios está siempre al lado de quien siente desfallecer, renovando sus fuerzas siempre y cuando se confié en Él, siendo tan inmensa las fuerzas que puede imprimirnos que podemos llegar a sentirnos como seres extraordinarios (Isaías 40:30-31).

Así puede leerse en Tesalonicenses 5:11 que quienes buscan fuerzas en la confianza del Señor, las mismas serán renovadas de una forma tan peculiar que se podrá caminar sin cansarse y correr sin fatigarse, con la certeza que ante cualquier tropiezo no habrán caídas (Salmo 37: 23-14) porque Él te sostendrá (Isaías 43:2).

Recurrir a Dios en momentos de mortificaciones

Siempre y en todo momento es recomendable acercarse a Dios y de manera particular en estos casos donde la Biblia es la gran y única ayuda. Es recomendable ocupar la mente con la palabra del Señor, para no permitir que los problemas la ocupen y produzca obsesión, especialmente en situaciones de verdadera desesperación corriendo hacia Dios se encontrará protección y consuelo (Josué 1:8-9).

En cualquier momento del día o en cualquier lugar de presentarse una situación de desesperanza se debe saber que Él provee cuidado y protección Salmo 121: 5-8)

¿Por qué luchar contra nuestros retos?

Como enseña Timoteo (Timoteo 6: 12) la vida es un constante batallar en búsqueda de la victoria final: la vida eterna, por eso no se debe debilitar esa batalla a causa de pequeñas luchas que son nuestros pequeños retos. Se debe saber que en toda situación humana dolorosa, Dios siempre estará de nuestro lado, fortaleciéndonos y sin abandonarnos, aunque parezca que todo se acaba (Salmo 46: 1-3).

Dios sabiamente nos da las herramientas para resistir los malos momentos, pero nos corresponde a nosotros aprender su empleo, interpretando bien y adecuadamente las palabras del Señor (Efesios 6: 13). El conocimiento que contamos con la ayuda de Dios, nos permite tener la seguridad que Él siempre va delante nuestro luchando junto a nosotros (Deuteronomio 31:8).

Ayuda a nuestros semejantes para enfrentar sus propios retos

Dios nos ha enseñado a amar al prójimo, por eso debemos animarlos a ser practicantes del optimismo y liberarlos de estados de desesperación (Salmos 121: 1-2). Se debe divulgar entre nuestros semejantes las palabras de Pedro (Pedro 5: 6-7) cuando habla de la dicha que produce el sufrir pruebas desagradables porque las mismas alimentan la paciencia y ésta sabiduría.

También debemos compartir cada vez que haya oportunidad las alabanzas al Señor, que es quien nos da consuelo en todas las tribulaciones y nos otorga la bendición de trasmitir ese bálsamo consolar a los demás (Deuteronomio 31:8).

Ventajas de la confianza en Dios

Innumerables son las ventajas que conllevan confiar en Dios y para el humano es imposible conocerlas todas. A manera de ejemplo se pueden mencionar algunos pasajes bíblicos donde se da a entender, muchas veces con simbolismos, la grandeza de esa confianza.

En Jeremías 17: 7-8, se nos dice que bendito es el hombre que confía en el Señor, porque le sucede lo mismo que un árbol si es plantado junto a un arroyo, donde se enraíza, encuentra alimento, no le afecta la sequía ni el calor, conservando siempre sus hojas verdes y produciendo frutos. Estas mismas ventajas extrapoladas, las recibe el ser humano bajo la bendición divina.

En todas las oportunidades Dios dispone el destino para el bien de quienes lo respetan y lo aman (Romanos 8:28), llamándolos a su cercanías, aun cuando se sientan agotados por el trabajo porque en Él se encontrará descanso (Josué 1:9).

Se debe tener muy en cuenta lo excelso del poder de Dios, demostrado en Filipenses 4:13 cuando expresa que en medio de la atribulación no se debe estar angustiados, se puede estar en apuros pero sin desesperar y estar derribados pero no destruidos.