Detalles de la crucifixión de Cristo

La pasión y muerte de Jesucristo es uno de los hechos históricos más importantes de la historia de la humanidad, pero esto va más allá de ser una narración de un acontecimiento particular pues el sufrimiento y la muerte de Jesús no solo representa el inicio del cristianismo y la esencia de toda la teología cristiana que incluye las doctrinas de la salvación y la expiación de nuestros pecados, sino el reconocimiento como creyentes que Jesús vivió y sufrió todo esto por nosotros por hacernos salvos y pudiésemos alcanzar la vida eterna.

La pasión de Cristo se describe en el Nuevo Testamento de la Biblia; estos acontecimientos ocurrieron en la provincia de Judea, durante la Pascua judía (Pesaj), y describen el arresto de Jesús, su juicio por parte del Sanedrín y la sentencia a muerte por el gobernador Poncio Pilato. La pasión de Jesucristo nos muestra el terrible sufrimiento al que fue sometido Jesucristo y su crucifixión, pero lo más importante es el significado que como creyentes esto es.

La pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo nos demuestra que Él no fue un ser humano común sino que es Dios encarnado y que vino al mundo para redimir a la humanidad, salvarnos de nuestros pecados y vencer a la muerte con su resurrección.

La resurrección de nuestro Señor Jesucristo es el pilar fundamental de toda la creencia cristiana y los evangelios no tendrían sentido o sustento, pues sin esa promesa no tendríamos esperanza ni fe de poder estar delante de Dios y alcanzar el perdón de nuestras faltas para tener vida eterna por medio de Cristo.

Pero además de lo que las Sagradas Escrituras describen sobre la Pasión y Crucifixión de Cristo, muchas veces perdemos hermosos detalles que demuestran que Jesús de Nazaret es el Mesías prometido por Dios y los profetas para enseñarnos el camino de la verdad y la justicia, así como de la vida eterna.

Al momento de su muerte Jesucristo nos enseñó el perdón y la compasión a través del acto de perdonar a quienes lo crucificaron. También con su victoria sobre la muerte, Jesús nos enseña que a través de El volveremos a vivir y gozaremos de la vida eterna.

Igualmente hay otros detalles o signos que demuestran que Jesús es el Hijo encarnado de Dios,  a continuación se describen algunos:

  1. Al momento de la muerte de Jesús el día se oscureció

Los evangelistas Mateo y Lucas describen que en pleno mediodía el sol se desapareció y hubo oscuridad por varias horas (Mateo 27:45; Lucas 23:44-45)

  1. Se rasgó el velo del templo

“Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu. En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”  (Mateo 27:50-51a).

El velo del Templo era una cortina gruesa que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo, y era donde moraba la presencia de Dios en la tierra y al cual solo el Sumo Sacerdote tenía acceso. Al morir Jesús, la cortina se rasga y este hecho simboliza que después del sacrificio del hijo de Dios, todos tenemos acceso a la presencia de nuestro señor Padre y al perdón de nuestros pecados. Jesús es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo, siendo su sacrificio la ofrenda infinita para redimirnos como pecadores. Ya no es necesario sacrificar corderos, pues con la sangre de Jesús se acaba el pecado mediante su sacrificio.

  1. La tierra tembló

San Mateo (Mateo 27:51b) describe que al expirar Jesús la tierra tembló tan fuerte que se partieron rocas, otra señal de la santidad de Jesucristo que hasta la naturaleza reacciono ante su muerte.

  1. Se abrieron los sepulcros y ocurrió la resurrección de los santos

Por el fuerte temblor se abrieron los sepulcros y muchas personas que estaban muertas resucitaron, según la biblia fueron personas santas que amaron y sirvieron a Dios y tuvieron otra oportunidad de vivir terrenalmente para dar testimonio del gran poder e infinito amor de Dios (Mateo 27:52-53).

  1. Transformación del centurión y de otros allí presentes

Con la muerte de Jesús y la verdadera comprensión de su infinito amor hacia nosotros a través de su sacrificio podemos cambiar y transformar nuestras vidas y nuestro corazón, siendo más compasivos, sintiendo la paz y el amor verdadero en nosotros. Un ejemplo de esto  es lo que le ocurrió al centurión que no pudo resistir el amor de Cristo y alabo a Dios diciendo: “verdaderamente este hombre era justo. Entonces los que se habían reunido para presenciar aquel espectáculo, al ver lo ocurrido, se fueron de allí golpeándose el pecho” (Lucas 23:46-48).

Quien conoce a Dios y entiende su infinito amor no puede volver a ser igual; Cristo crucificado nos limpió de todo pecado y nos enseña a vivir en el amor al prójimo y en aceptar que todos somos hermanos sin distinción de ninguna clase.

La muerte y crucifixión de Jesús nos enseno que Jesucristo es el hijo unigénito de Dios,  que quien cree en El está unido al Padre y salvo de sus pecados; que las Santas Escrituras son verdaderas y que la obra de Jesús continúa en la tierra a través del Espíritu Santo dándonos fuerzas, esperanza, fe y convicción para vivir bajo el amor y los preceptos de Dios, dándonos la esperanza viva.