¬ŅC√≥mo Recibir perd√≥n de Dios?

Uno de los temas de m√°s importancia en cuanto a la salvaci√≥n se refiere,  es el del Perd√≥n. desde el G√©nesis, el primer libro de la Biblia podr√°s observar y darte cuenta de la gran cantidad de personajes que transgredieron las leyes de Dios y pecaron.

Al mismo tiempo que lees y descubres las diferentes experiencias por las que pasaron los diferentes personajes también te darás cuenta como Dios el Padre Eterno ejerce su misericordia al perdonar y restaurar a estas personas.

A trav√©s de cientos de a√Īos, muchas personas han recibido gran gozo y paz interior al comprender y aceptar el perd√≥n del Se√Īor. Sin embargo, muchas otras personas siguen llevando una carga de culpabilidad, remordimiento e inseguridad porque no entienden debidamente la doctrina de Cristo ni tienen un testimonio firme de esa doctrina. Al leer las diferentes circunstacias por las que pas√≥ cada profeta , disc√≠pulo o individuo en cada una de las experiencias narradas en la biblia, podr√°s darte cuenta que son historias llenas de luchas tanto internas como externas, y tambi√©n el triunfo sobre el pecado y las fuerzas del maligno.

Dios anhela y desea que vivamos de una  manera digna y firme guardando sus mandamientos. √Čl desea fervorosamente que podamos progresar cambiar nuestras malas conductas y allegarnos m√°s profundamente a √Čl , para as√≠ recibir su  perd√≥n.

1. El Arrepentimiento

El perd√≥n es un proceso , no un suceso, y comienza con el arrepentimiento. El comienzo y la terminaci√≥n del proceso del arrepentimiento que lleva al perd√≥n es la fe en Jesucristo, quien es el Autor y el Perfeccionador de nuestra fe. Nuestra fe en √Čl como Salvador y Redentor hace que nazca en nosotros una tristeza profunda por nuestras transgresiones, un coraz√≥n quebrantado y un esp√≠ritu contrito, y nos sentimos responsables por haberlas cometido. A ello, le sigue un cambio de actitud y un acercamiento a Dios.

Tomamos la resoluci√≥n de ser obedientes, de no ser negligentes y de esforzarnos a√ļn m√°s por conocer y amar a nuestro Padre Celestial, y de obedecer Sus leyes y mandamientos. Desde el principio hasta el fin, oramos a El solicit√°ndole el perd√≥n, la fortaleza para resistir la tentaci√≥n y Su gu√≠a para llenar nuestra vida de todo lo que El considere bueno. Buscamos el perd√≥n de las personas a las que quiz√°s hayamos herido y tratamos de reparar hasta donde podamos el da√Īo causado.

Durante el proceso del arrepentimiento, experimentamos sentimientos de remordimiento, culpabilidad y cargo de conciencia que nos hacen sufrir; sin embargo, nuestro sufrimiento no satisface las demandas de la justicia que son las consecuencias de la desobediencia a leyes divinas. Nosotros no podemos pagar el precio de nuestros pecados.

El Cristo resucitado ha dicho: ‚ÄúPorque he aqu√≠, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten‚ÄĚ.

No obstante, el perdón de Dios, que es un don que El nos da, no se hace efectivo hasta que lo aceptamos. Un arrepentimiento verdadero y completo es un proceso por medio del cual nos reconciliamos con Dios y aceptamos el don divino del perdón.

2. El Perdón

Para recibir el perdón divino, es esencial que reconozcamos y aceptemos la misericordia de nuestro Padre, la cual esta a nuestro alcance mediante el sacrificio expiatorio de Jesucristo y nuestra determinación de obedecer los principios del evangelio.

Cada uno de nosotros se debe preguntar ¬ŅC√≥mo se que he sido perdonado?

Después de completar los pasos del arrepentimiento, de confiar en la gracia y la misericordia de Dios, es completamente natural para nosotros testificar del Salvador y de Su sacrificio expiatorio, y esforzarnos por ser un ejemplo de los creyentes.

El antiguo profeta Isa√≠as ense√Ī√≥: ‚Äúdejad de hacer lo malo ‚Ķ‚Äúaprended a hacer el bien ‚Ķ

‚Äúsi vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve ser√°n emblanquecidos; si fueren rojos como el carmes√≠, vendr√°n a ser como blanca lana‚ÄĚ (Isa√≠as 1:16‚Äď18).

Y continua: “Ciertamente llevo el nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores …

‚ÄúMas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre el, y por su llaga fuimos nosotros curados‚ÄĚ (Isa√≠as 53:4‚Äď5).

3. Resultado Del Perdón

Por el mejor esfuerzo de seguir a Cristo y Obedecer los mandamientos de Dios, y con la expiaci√≥n del Salvador efectuada por y para cada uno de nosotros podemos tener la gracia del Padre Celestial, como aprendemos  en   Efesios 2:8-9.

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe, esto no procede de ustedes , sino que es regalo de Dios, no por obras , para que nadie se jacte.

Otro de los magn√≠ficos resultados  es la dicha y el gozo que se siente al saber con certeza que Dios nos extiende y nos da el milagro del perd√≥n sentimos que somos librados de las cadenas del pecado y realmente llegamos a experimentar una felicidad mas profunda al saber que nuestros pecados han sido borrados y m√°s importante a√ļn es que en el proceso nos hemos allegado m√°s a Dios y comprendemos mejor su voluntad.

Que bueno es Saber que podemos experimentar el Milagro del Perdón de Dios y sentirnos plenos seguros y felices por la eternidad.

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