Ayuno: qué es, razones para ayunar y el ayuno que agrada a Dios

Ayuno es la práctica de no ingerir, conscientemente y a voluntad propia, alimentos sólidos ni líquidos durante un tiempo determinado, lo cual en ocasiones puede ser beneficioso para la salud.

Desde el punto de vista piadoso el ayuno tiene otra connotación y su práctica es utilizada por diversas tendencias religiosas. En este sentido, para el cristianismo el ayuno es un tiempo durante el cual se hace el sacrificio de abstenerse de comida, de bebida y otros placeres y se dedica a compenetrarse con Dios.

Este tipo de ayuno tiene como finalidad el beneficio de la salud espiritual, por tanto es recomendable acompañarlo con meditación y oración para establecer una óptima comunicación y un mayor acercamiento con Dios. De ser posible, también se recomienda donar alimentos a personas necesitadas del mismo.

Diversidades al ayunar

El ayuno no debe ser utilizado como un medio para conseguir que Dios conceda un favor; cuando se decide ayunar debe hacerse para buscar el crecimiento espiritual a través de hablar libremente con Dios y escuchar su palabra.

Pueden darse varios tipos de ayuno. Uno de ellos el ayuno total, no recomendado por razones de salud física, posiblemente sólo fue puesto en evidencia en los primeros tiempos, como se refiere en Ester 4:16 donde se ordena reunir a los judíos para que durante tres días no coman y beben, de día ni de noche.

Otro tipo es el ayuno con agua, durante el cual no se consumen alimentos sólidos pero está permitido ingerir agua. Hay quienes afirman que esta variedad fue la que hizo Jesús durante los 40 días previos a la pasión y crucifixión (Lucas 4: 1-2).

La tercera variedad de ayuno, quizás es la que ha tenido mayor aceptación. En este caso se comen alimentos sencillos y poco elaborados, eliminando algunos entre estos las carnes; se recomienda comer para mantener el funcionamiento corporal. En la Biblia se comenta que Daniel se mantuvo en ayuno por tres semanas, utilizando este tipo de ayuno (Daniel 10: 2-3).

Independientemente del tipo de ayuno seleccionado, lo fundamental es dedicar el máximo tiempo con Dios, orando directamente o leyendo su palabra por medio de la Biblia, dejando a un lado todas las demás actividades.

Obligación o libertad de ayunar

Como es expresado en la Biblia (Exodo 34: 28; Hechos de los Apóstoles 9: 9), el ayuno es una conducta espiritual beneficiosa para los creyentes, ya que ayuda a fortalecer el espíritu, al dar la oportunidad de negar un goce físico y sustituirlo a la vez por una entrega espiritual.

Anteriormente en el catolicismo se establecían fechas concretas para convocar a la población a practicar el ayuno de forma casi obligatoria; sin embargo, en la actualidad se tiende a dar libertad para hacerlo, en parte por considerarlo algo muy individual. Las fechas que siguen siendo aconsejadas para ayunar son el miércoles de Ceniza, día de inicio de la Cuaresma y todos los viernes de Cuaresma.

Se sabe que Dios sólo recomendó ayunar el llamado Día de la Expiación y que debía ser acompañado de descanso para poder hacer oración sincera y profunda (Levítico 16:29-31); durante todo ese día toda la población debía ayunar para purificarse de los pecados.

Posteriormente, con la crucifixión de Jesús fue otorgado el perdón de los pecados y al aceptar ese sacrificio de Jesús como verdadero y válido, además de reconocer nuestras faltas, quedamos perdonados y sanos espiritualmente. Esta es otra razón por la cual el ayuno ya no es impuesto, sino que es una decisión personal para acercarse más al Señor.

Razones para ayunar

Se reconoce que el ayuno es una eficaz herramienta espiritual y que Dios quiere y aguarda que los cristianos lo hagan. El mismo Jesús demostró, ayunando durante 40 días, que es una práctica verdadera de compenetración con el Ser Supremo y tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hay referencias en relación a que fue practicado por Moisés, David, Daniel, Elías, Enemías y Pablo el apóstol, entre otros.

En esos tiempos se procedía a ayunar para obtener la ayuda y la guía de Dios, para tener mayor conciencia de los que Dios quería de ellos, para hacerle ver al Creador el verdadero arrepentimiento de los pecados, para reconocer las imperfecciones espirituales y expresar la necesidad de obtener el perdón de Dios.

Hoy en día, estas razones siguen siendo valederas; sin embargo como se mencionó anteriormente, las condiciones establecidas por la modernidad han permitido ciertas concesiones en la práctica de las devociones hacia Dios, llegando a flexibilizar algunas de ellas.

Ayuno que le agrada a Dios

El ayuno que agrada a Dios no depende del tiempo de duración del mismo, ni del tipo de alimento que se decida no ingerir. Le agrada a Dios el ayuno que se hace con sinceridad, sin egoísmos ni protagonismos, el que se hace con humildad y verdadero sacrificio.

El ayuno que se hace como una ofrenda al Ser Supremo, con el único motivo de sentir la presencia de Dios, sabiendo lo mucho que se le necesita para la correcta conducción de nuestras vidas, ese es el ayuno que es agradable ante Dios.

El ayuno debe estar consolidado por una correcta y adecuada conducta cristiana, no solamente el día del ayuno, sino durante todo el trascurrir nuestra vida terrenal. Nada se obtiene ayunando frecuentemente y tener una actitud contraria a los principios cristianos.

En Isaías 58: 7-11 se hace mención de otros aspectos que tienen gran significado para interpretar lo que es el ayuno ante la mirada de Dios y que en cierta medida se corresponde al cumplimiento de las llamadas Obras de Misericordia. Allí se evoca que ayunar es darle alimento a quien tiene hambre, vestido a quien carece del mismo y techo a quien no lo tiene, en pocas palabra tenderle la mano y ayudar al prójimo más necesitado.

De esa manera se puntualizan las características del ayuno agradable a Dios y que es el que debe ir asistido por hechos de justicia y amor por los semejantes. Con esto se obtiene con seguridad, la sanidad espiritual propia y se ayuda a la sanidad de otros al ayudarlos a encontrase con el Señor.

Es importante resaltar que frente a lo anterior, debe tenerse presente que resulta desagradable ante Dios cuando ayunar se hace para demostrarle a los humanos que quien ayuna es justo y correcto, cuando se hace para causar una buena impresión, si se hace para cumplir una exigencia religiosa, o cuando se hace para buscar el perdón de pecados sin tener el firme y verdadero arrepentimiento.