Algunos versículos de la Biblia sobre el dinero

El dinero es un tema si se podría llamar emocionante, pues despierta pasiones y sentimientos en el ser humano inimaginables, cuando alguien posee riqueza económica aliviana grandes cargas emocionales como: futuro esperanzador, seguridad en el mañana, calidad de vida, estabilidad emocional ante una enfermedad, educación de calidad, sociedad, entre muchas otras comodidades. Lo que si debemos tener siempre presente es que la felicidad y la tranquilidad de nosotros como persona nunca debe estar dependiente del dinero, pues es bien conocido, que si tus sueños dependen del dinero… pues que baratos son tus sueños.

El dinero no te cambia. El dinero sólo te hará más de lo que ya eres”
T. Harv Eker

La biblia está repleta de parábolas que hablan acerca de la riqueza de las personas, y como las personas más valiosas para nuestro, señor son las personas con mayor riqueza espiritual, con más nobleza, más humildes, desarraigadas a lo material. A continuación algunos versículos.

No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré».

Hebreos 13:5

Este texto de los hebreos puede ser un tanto polémico, si lo poco que teníamos se perdió, por alguna razón. Muchas veces sacrificamos nuestro hogar, nuestras reuniones familiares, nuestra salud, por el amor al dinero, por ser codiciosos, por tener más, por tener el mejor carro, el mejor celular, el mejor juguete para nuestros hijos, en fin la avaricia nubla nuestros pensamientos, tirando por la borda todo lo que realmente es importante. Esta advertencia es muy apreciable en estos tiempos que vivimos, el egoísmo, la codicia, y el deseo desordenado por tener más han influenciado nuestra sociedad de una manera alarmante, al punto de abandonar los caminos del señor.

A veces nos sumergimos en el trabajo para acumular suficiente dinero, para poder dejar de trabajar algún día. Pero no es así, si tu trabajo no te satisface, acabarás amargado. No vale la pena hipotecar tu vida por el dinero. No es malo hacer dinero, ni disfrutar de ello; siempre y cuando nos mantengamos libres del amor al dinero. Poder confiar en la presencia de Dios, esta es la fuente que está ahí para nosotros, debemos reconocer con humildad que es por la gracia de Dios que tenemos todo lo que tenemos, sea mucho o sea poco. Dios en su infinita bondad nos concede lo que necesitamos para vivir. Todo viene de Dios, él lo creó y es su dueño. Él da y él quita de acuerdo con su voluntad y a él debemos dar siempre las gracias, por permitirnos vivir un día más.

Lo que fácilmente se gana, fácilmente se acaba; ahorra poco a poco, y un día serás rico.

Proverbio 13:11

Las personas que son precipitadas por alcanzar el éxito y la riqueza, a menudo recurren a medios deshonestos, como el engaño, la mentira, estafas, entre otras, para engañar a inocentes e ingenuos. Estas personas podrán tener éxito por un tiempo, pero su fama o riqueza será efímera.

Si eres una persona diligente en tu trabajo,  honesto, eres un ser bondadoso con el prójimo y comprendes que nada en la vida es fácil, que necesitas esforzarte y enfocarte para obtener el éxito ya sea profesional y/o económico; entonces el Señor tu Dios te guiará para usar todos nuestros recursos de acuerdo con su voluntad y vivir una vida que le glorifique en todo. No es pecado ahorrar, lo que sí es pecado es poner nuestra fe en el dinero, en lugar de confiar en Dios para que nos provea ante todas nuestras necesidades.

Seamos diligentes tanto en el trabajo como en el ahorro. Manejemos nuestras finanzas con prudencia y sabiduría ahorrando una parte para el futuro, así mismo debemos ahorrar en previsión a necesidades futuras. Podemos ahorrar, por ejemplo, para los estudios de los hijos, la jubilación, o para poder hacer frente a imprevistos que tarde o temprano llegarán.

porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.  Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;  porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Timoteo 6:7-10

Los Adagios de nuestros abuelos forman parte de nuestro acervo cultural, hace tiempo escuché el que indico a continuación: “Acomodarse con la pobreza es ser rico. Eres pobre, no por tener poco, sino por desear mucho”.

Son dichos populares que tienen mucho sentir en la vida cotidiana, cuando llegamos a este mundo venimos desnudos, pero pasamos parte de nuestra vida empecinados en creer que quien tiene más dinero “elige mejor”, estos conceptos giran en nuestras cabezas, nos metemos en el mundo de tener más dinero para poder decidir,  si lo tienes  entonces somos alguien en la vida, vales en la sociedad, y es más, te espera un buen futuro. Pero en nuestro largo o corto vivir también hemos visto hombres y mujeres que se afanaron por tener este dinero y al final nada se llevaron.

Las cosas que hacen rico a un hombre en este mundo no significan nada en el mundo venidero. el deseo de riquezas es más peligroso que las riquezas mismas y no son solamente los pobres los que desean ser ricos, son los ricos los que quieren ser más ricos. Este deseo de riquezas tienta a nuestro corazón y lo aleja de las riquezas eternas, y nos atrapa en una trampa de la cual pocos pueden escapar siempre soñando con riquezas, y siempre poniendo nuestro corazón en ellas. El amor al dinero es el motor que impulsa a hacer cualquier mal en esta tierra. No hay pecado que no pueda ser cometido por el bien del dinero.

Los que viven con amor al dinero nunca estarán satisfechos, es por ello que siempre debemos ser agradecidos con Dios por lo que tenemos y confiar siempre en la Palabra de Dios y en la experiencia de muchos.

Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor.

Romanos 13:7

La biblia es clara, es una bendición estar sin deudas, pero si por alguna situación hemos incurrido en deudas debemos ser responsables y cancelarlas o pagarlas, En muchos casos la deuda es consecuencia de administrar mal lo que tenemos o de la avaricia. Por un lado está el gastar más de lo que ganamos en lugar de vivir dentro de nuestras posibilidades usando con sabiduría los recursos que Dios nos ha provisto.

Muchas veces nos vemos sumergidos en deudas, por querer encajar en una sociedad que te acepta según las riquezas que ostentas, otras veces caemos en el error de dar a nuestros hijos premios o beneficios cuyos valores  no están a nuestro alcance, y únicamente por complacer a nuestros hijos caemos en el juego de aparentar lo que en realidad no somos.

Escrito está en el libro sagrado que cuando Jesús visitó el templo donde habían unos cobradores de impuestos al Cesar, Jesús les dijo: Den al Cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios. En esta frase Jesús deja ver claramente que debemos ser honestos y sinceros con nosotros mismos. No debemos aparentar lo que no somos, endeudarnos por solo ser aceptados dentro de una minoría no es la decisión más sabia.

Lo más importante es tener presente que ante una deuda debemos tener un plan detallado para pagarla lo más pronto posible. Además de tener siempre presente que antes de asumir una deuda debemos haber saldado deudas presentes. Mejoremos nuestra economía de tal manera que podamos pagar al contado las necesidades diarias sin tener que recurrir a préstamos y deudas.

No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios.

Hebreos 13:16

La generosidad es uno de los valores más nobles y gratificantes que permiten agradar a Dios y sentirnos bien como seres humanos, y es que poder compartir lo poco o mucho que tenemos, hace que nos sintamos útiles e importantes  para el servicio de nuestro semejantes. El poder dar de corazón, y me refiero a ese dar “lo que tengo” que es muy distinto de “lo que me sobra”, es realmente la forma de expresar nuestro amor, nuestra gratitud y alabanza a Dios.

En este mundo hay tantas personas necesitadas, no solo de carencias que se suplen económicamente hablando, también existen personas tan necesitadas de afecto o cariño, que lo único que tienen en su haber es dinero y cosas materiales; pero que se sienten tan aisladas y vacías, que por muchas vanidades que posean no logran sentirse en paz y felices.

Por eso debemos estar atentos a los designios de Dios, muchas veces quien requiere de nuestra ayuda nunca lo mencionará o tal vez ni lo conozcamos, por eso debemos estar atentos y escuchar a nuestro Padre celestial permitiendo que el Espíritu Santo nos guíe como ayudar o compartir lo que tenemos con aquellos que nos rodean.

Dios nos recompensa de muchas formas, y una de ellas es la económica, Seamos más humildes y valoremos todas las cosas que Dios nos regala día a día. Las personas necesitan entender que los verdaderamente ricos son aquellos que poseen un corazón rico en lugar de mucho dinero.