5 Versículos para el día de la Madre

El día de la madre es una festividad que celebra en diferentes fechas del año según el país, pero la más conocida es el segundo domingo del mes de mayo, Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Posteriormente los romanos llamaron a esta celebración Hilaria cuando la adquirieron de los griegos.

Ser madre es un privilegio que pocas mujeres pueden tener, también es un trabajo que genera mucho compromiso y responsabilidad además de exigir sacrificios y dedicación casi que absoluta. Muchas veces como hijos no entendemos el esfuerzo de nuestra madre en nuestra alimentación, educación y crianza, solo hasta que somos madres y padres, y allí es cuando comprendemos el verdadero significado de esa palabra tan hermosa y que llena de dicha a una mujer “Mamá”. Hoy les quiero comentar acerca de los versículos de la biblia que se relacionan con este día tan especial.

46 Entonces María dijo: Mi alma engrandece al Señor, 47 y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 48 Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada.

Lucas 1:46-48

No existe dentro de la biblia mejor ejemplo de humildad y bondad que el reflejado por María ante aquel ángel que anunció su alumbramiento. Ser humilde significa sentir respeto hacia los demás, no infravalorar a nadie, no considerarse superior y sobre todo, tener una actitud permanente de aprendizaje.

Una madre nunca dudará en quitar de su boca el pan para alimentar a su hijo, pero un hijo dudará e incluso dividirá su pan para ser compartido con su madre. Nuestro Dios ve a María como la mujer ideal para ser la madre de su primogénito, observando en ella: belleza, honradez, sencillez, humildad, bondad, lealtad, pero sobre todo una fe inquebrantable hacia él.

6 Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6

Este proverbio nos deja leer entre líneas muchos significados, aunque quiere decir que le enseñemos la palabra de Dios (Biblia),  también se puede interpretar que si vivimos en su camino, en su verdad, en su palabra, no de oídas sino de ejemplo, entonces el niño crecerá en este camino y nunca lo olvidará. Todos aprendemos con el ejemplo, y el ejemplo de cualquier niño vive en su casa, lo que sus padres enseñan, educan y comparten.

Si deseamos cambiar una sociedad, la labor tiene que comenzar con los hijos cuando son pequeños y dóciles, y cuando escuchan y aprenden, es en esta etapa en la que formamos su carácter, sus costumbres, sus hábitos. Todo lo que se aprende de niño nunca se olvida, y más aún si son buenos hábitos, pues estos se volverán costumbre, y nosotros por ser seres de costumbres, nos costará trabajo salir de dicho patrón.

Nunca es tarde para agradecer a nuestra madre por todo lo que nos enseñó de niños, aunque muchas veces el ejemplo venga acompañado de una chola (sandalia), de una templada de orejas, en fin todas  esas reglas que nuestros padres aplican para captar nuestra atención.

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Éxodo 20:12

Dentro del Éxodo vienen los 10 mandamientos que Dios le dio al pueblo de Israel y en el quinto mandamiento, Dios Ordena honrar a sus padres, esta bella y muy profunda ordenanza no solo deja ver que los hijos deben llevar a sus padres en el corazón, tratarlos con respeto y mucho amor, ser fieles y obedientes a ellos, sino también se refiere a alimentarlos, vestirlos y suplirlos de lo necesario cuando estén en necesidad, en su vejez, es decir es una retribución por habernos criado en este mundo.

El honrar a los padres involucra homenajear siempre, dar reverencia y ayudar siempre. Significa el estar ahí al pendiente de ellos, cuidarlos.

En comparación con los otros mandamientos, donde no se adjunta directamente alguna promesa específica, Dios, al dar este mandamiento también agregó una promesa determinada. Dijo: “honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”.

El mensaje es muy claro, si nosotros somos buenos hijos cumplimos este mandamiento, Dios siempre estará de nuestro lado, acompañando nuestros pasos guiando nuestro camino y como dice en Deuteronomio 5:16 siempre seremos bendecidos por la gracia de Dios. “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da”.

Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.”

Proverbios 31:26

En este proverbio se presenta a la mujer, esposa y madre ideal, como alguien digna de ser imitada por nosotros, siendo verdaderamente admirable estas palabras. Es verdaderamente importante para nosotros como hijos de Dios, entender lo que los proverbios nos quieren transmitir, aquí lo importante no es que la madre pronuncie palabras, lo realmente maravilloso es que esa mujer tan maravillosa se expresa con sabiduría, pues la vida le ha regalado el don de ser sabia, inteligente, bondadosa, generosa y audaz; su experiencia y amor le han dado la destreza de ver de antemano lo que hay que hacer.

Una madre por muy molesta, furiosa desilusionada, siempre tendrá como bandera para el dialogo la bondad, compasión, misericordia, amor; por eso todo lo que sale de su boca siempre son los mejores consejos que nosotros como hijos siempre escucharemos. Una madre nunca quiere el mal para su hijo, es por ello que ante cualquier situación que ponga en peligro nuestra vida, Las madres son siempre las de orar por nosotros, pues sus palabras son fuertes ante los ojos de Dios. Ella sabe cómo hablar.

Cómo apaciguar la ira. Cómo regañar con dulzura, de tal manera que uno sabe que sus palabras de reprensión son con amor, revestidas de bien, respaldada con una conducta santa que ata la conciencia.

Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada.

Proverbios 31:30

No existen palabras más sinceras y enaltecedora para una madre, que escuchar de su hijo cuan bella es su mamá, que es lo más hermoso que embellece su hogar. Este proverbio toca el tema de la belleza y falsedad, Una mujer podría parecer noble, bondadosa, agraciada, de personalidad atractiva, cuando en realidad, todo es una falsa, que más tarde o temprano, se acabará.

El libro de Proverbios está lleno de advertencias contra tales mujeres, que parecen llenas de gracia y virtud, pero resulta que son un fraude. En otras palabras, que no se fíe a la primera, de una mujer que parece buena y noble, porque su “gracia”, puede ser engañosa. También este proverbio deja claro que debemos estar atentos a la belleza, y de hecho no seremos hermosas toda la vida, las arrugas, las canas y otras cosas, pronto aparecerán inevitablemente. No vale la pena dedicar tanto tiempo a cuidar de esa hermosura exterior que se desgasta diariamente, que  invertir tiempo en la hermosura de nuestro carácter y corazón… esa hermosura es la que realmente vale, la que se queda con nosotras y la que puede ponerse mejor con los años.

No con esto quiero decir, que arreglarnos y cuidar de nuestros cuerpos este mal. Lo que quiero expresar es que no vale la pena poner eso en primer lugar y que se convierta en nuestra ocupación más importante. Una madre que cree en Dios, que lo glorifica con reverencia, lo honra con sus acciones, palabras y pensamientos, además de educar a su familia en estos principios, es la que finalmente tendrá alabanza y elogio.